La gran fiesta del 108 cumpleaños del mariñano Pancho, el abuelo de Galicia

Dicen que el secreto de su longevidad está en la dieta: ayer no faltaron los callos

j.a.
foz / la voz

En Foz hay quien sostiene que el secreto de la longevidad de Francisco Lestegás Eiras radica en la alimentación. Por su 108 cumpleaños, Pancho do Relámpago, el apodo familiar por el que es conocido por el barco en el que trabajó, no faltaron los callos con garbanzos, una de sus comidas preferidas.

Desde hace tiempo, no abusa de este plato, pero de cuando en vez se permite un lujo. Y ayer lo fue, al cumplir 108 años, lo que lo convierte en el hombre de más edad de Galicia. Solo lo supera una mujer, Ramona de Silleda, que ya sopló las 109 velas. Pancho se conjuró ayer para alcanzarla. Y para seguir ganando fuerza picó de su plato predilecto, los callos con garbanzos. ¡No podían faltar en ese día!

Dio buena cuenta de ellos y por la tarde se fue animando con las diferentes tartas, varias caseras, con las que fue agasajado por familiares. Porque amigos a Pancho no le faltan. A todos los recibió en la cocina, donde se siente más cómodo al calor de la leña que no deja de arder. Su rostro iluminado reflejaba que ayer no era un día más. Lúcido y con buen humor, Pancho estaba en su salsa.

«Coma un pícaro»

«Pásao coma un pícaro», apuntaba una de sus nietas, María José. Con ese ánimo fue recibiendo las felicitaciones de tantos vecinos. Por la mañana acudieron a su casa de Marzán representantes de la asociación O Torques, que le llevaron un diploma por su 108 cumpleaños. Pancho sigue siendo socio y fue activo colaborador de muchas de las actividades del colectivo vecinal. Ayer, además de felicitaciones, acaparó buen número de obsequios, donde no faltaron los bombones, prueba de cariño y afecto sincero.

Por la tarde, flanqueado por dos de sus nietos, una hija y su yerno, Pancho disfrutó de lo lindo compartiendo sus recuerdos del trabajo el mar. A su casa acudió, por ejemplo, Tom, armador focense con el que tiene una estrecha amistad, con el que trabajó unos años en la embarcación Santiago de Foz. Juntos coincidieron en cuánto ha cambiado el trabajo en el mar, idea que compartió el exconcejal Ramalleira, oriundo del barrio.

Quien también le visitó ayer fue el alcalde, Javier Jorge Castiñeira, que le regaló una réplica en chocolate de la basílica de San Martiño de Mondoñedo. "Vinno moi ben, moi lúcido", reconoció el regidor

Y así pasaron las horas, con Pancho haciendo gala de su lucidez, recordando cómo en Marzán los marineros, aparte de ir al mar, se dedicaban a tareas como la labranza y el monte.

Llamada a Luar

Cuando uno apuntaba que se iba, él respondía: «Non te vaias. Non teño présa». Pancho en su salsa, camino ahora ya de los 109 años. Por cierto, no faltó una llamada telefónica a Luar para recordarle a Gayoso que lo felicitase.

El día a día.

La rutina habitual de Pancho pasa por no levantarse nunca antes de las once de la mañana. No duerme la siesta y procura acostarse temprano, sobre las 20.30 horas. No duerme de un tirón, pero apenas toma medicamentos. Este año se ha vacunado contra la gripe y en días de frío procura no salir de casa.

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