«Estamos a favor dos contratos, pero temos que poder negociar o prezo do noso leite»

La Voz

AGRICULTURA

21 oct 2012 . Actualizado a las 07:00 h.

Entre la sala de ordeño y el cuarto en el que está el tanque de frío que conserva la leche -el camión de recogida viene cada dos días- hay un pequeño despacho. Ahí es donde Jose hace números. Porque en una ganadería no pueden faltar las matemáticas. En un tablón que hay justo encima de la mesa hay colgados unos calendarios. Ahí es donde apunta el número que corresponde a cada vaca. Primero el de establo y debajo el de crotal. Esa es una guía para saber cuándo han parido, cuándo pueden volver a inseminarse, cuándo las novillas están listas para empezar a producir, cuánto tiempo de seca le queda a cada res... todo son números. «Tamén inseminamos aquí co semen que mercamos e o que tratamos de facer é combinar aquel que vai mellor con cada animal para mellorar a raza», explica. Todo es mejora genética.

Calidad

La búsqueda de la calidad en la leche es un objetivo primordial en esta explotación. Porque influye directamente en la variabilidad de otro número, el que marca el precio que abona cada industria por la leche. Es una de las variables que aparecen en la factura y que mejoran el precio base. Lo peor es que aunque la hay, la cotización del producto ahora está por los suelos, prácticamente al mismo precio que cuando en la casa de los Liste-Liñares había solo una docena de cabezas.

«Agora falan de que nos van a dar axudas, pero non queres eso o que queres é que che paguen polo produto que tes e que leva tanto esforzo producir», dice.

Los contratos homologados eran la esperanza del sector para regular los precios, pero parece que tal y como están ahora no alcanzan su objetivo.

«Estamos a favor dos contratos, pero cunhas condicións mínimas. Ten que haber un mediador, que podería ser a organización de produtores que hai constituída en Galicia. O que se pretende é chegar a un acordo entre ganadeiros e industrias. Para marcar prezos habería que ver os custes de produción ou comparar con outros Estados, por exemplo», explica Jose.

Porque en Galicia es una de las comunidades españolas en las que se pagan precios más bajos por la leche, aunque se produce la mayor parte de la que se consume en España. La industria además abona la factura a mes vencido. Enero lo paga a finales de febrero. Y la volatilidad de cotizaciones por no tener un contrato que marque un precio fijo paraliza muchos proyectos por la incertidumbre de no saber cuánto pagarán por el producto. Y mientras, una ganadería como esta ha de abonar a los proveedores. Solo en cereal son 3.000 euros al mes.

«Non queres axudas, queres que che paguen o xusto polo produto»