Bahréin desaloja el centro de la revuelta tras una dura represión

Alí Khalil MANAMA / AFP

INTERNACIONAL

La contundente operación de desalojo dejó al menos cinco muertos

17 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.

Las fuerzas de seguridad de Bahréin controlaron ayer el centro de la capital, Manama, e impusieron un toque de queda, tras lanzar una contundente operación para dispersar a los manifestantes, en su mayoría chiíes, que dejó al menos cinco muertos.

El toque de queda rige desde las 16 horas locales (dos menos en España) hasta las 4 (dos de la madrugada) en los sectores del centro de Manama escenario desde el 14 de febrero de las protestas. La policía ocupó la plaza de la Perla (Lulu, en árabe), centro de la revuelta contra la familia real suní de los Al Jalifa, y los buldóceres despejaron del lugar las barreras que impedían el acceso al barrio financiero. La plaza mostraba las huellas de la violencia de la intervención: tiendas de campaña desgarradas, restos de focos de incendios y objetos destrozados.

El desalojo se produjo un día después que el rey Hamad Ben Isa al Jalifa decretara el estado de emergencia tras recibir el apoyo de otras monarquías vecinas del golfo Pérsico, que enviaron tropas para ayudarlo a reprimir la sublevación. La participación de esas fuerzas, en particular saudíes, en el asalto contra los opositores no se pudo confirmar, pero diputados oficialistas bahreiníes declararon que su papel es proteger «instalaciones vitales» del país.

Cientos de antidisturbios, llegados a bordo de tanques, de vehículos de transporte de tropas y de autobuses, tomaron el control de la plaza tras haber dispersado a los manifestantes.

«No hubo forma de resistir»

«No hubo forma de resistir», declaró uno de los quinientos congregados en la plaza de la Perla. «Tenemos tres muertos y un gran número de heridos», declaró a primera hora de la tarde un diputado de la oposición. «La situación es catastrófica. Las fuerzas [antidisturbios] dispararon con balas reales», agregó Jalil Marzuk, del partido chií Wefaq.

Acusó a la policía de haber bloqueado el acceso al hospital Salmaniya y de impedir la evacuación de los heridos. Otro diputado de Wefaq afirmó que la policía se desplegó al mismo tiempo en los pueblos chiíes de los alrededores de Manama, donde se enfrentaron con manifestantes. En declaraciones al canal Al Yazira, el dirigente de Wefaq, Alí Salman, comparó la acción de la policía de Bahréin con la de las fuerzas libias que atacan a los opositores, pero al mismo tiempo exhortó a los manifestantes a «preservar el carácter pacífico de la protesta». «La solución no vendrá de los cañones», dijo.

Por su parte, el Ministerio del Interior indicó que dos policías habían muerto en el asalto, lo que eleva a cuatro los agentes muertos en dos días.

Las autoridades justificaron la represión invocando la necesidad de restablecer el orden, y acusaron a los manifestantes de querer paralizar el país. La Bolsa, las escuelas y las universidades permanecen cerradas.