Israel se presenta como chivo expiatorio ante la condena por el asesinato de Dubái

Ánxela Iglesias

INTERNACIONAL

23 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

Docenas de pruebas incriminatorias. A las autoridades de Dubái no les cabe duda de que la inteligencia israelí, el Mossad, estuvo detrás del asesinato del fundador del brazo armado de Hamás, Mahmud al Mabhuh. Los gobernantes hebreos se sienten como chivos expiatorios, pero siguen sin desmentir su implicación. Mientras, Europa condena el uso de documentos falsificados en la operación, aunque evitó acusaciones directas.

Bruselas era ayer territorio hostil para Avigdor Lieberman, el ministro de Exteriores israelí. Sus reuniones con homólogos de la Unión Europea estuvieron precedidas por un comunicado de repulsa por la falsificación de tarjetas de crédito y pasaportes europeos. La nota no señala a nadie, a pesar de que buena parte de las identidades robadas para entrar en Dubái corresponden a ciudadanos asentados en Israel. Y pese a que los cuatro países comunitarios afectados por el fraude pidieran cuentas en los últimos días a Tel Aviv.

«Los árabes tienen la tendencia a culpar a Israel de todo lo que pasa en Oriente Medio». La de Liebermann fue una explicación manida en la que recurrió una vez más a la defensa de su país como «única democracia de la región». «Ven demasiadas películas de James Bond», dijo.

Política de ambigüedad

El Gobierno israelí no confirma ni desmiente, aplicando la «política de ambigüedad». No se pronuncia sobre filtraciones, como la que asegura que fue el propio Benjamin Netanyahu quien dio luz verde a la operación. Al margen de las publicaciones, Lieberman alega que no hay evidencia de que el Mossad ejecutara a Al Mabhuh.

Dubái defiende exactamente lo contrario. Las pruebas que incriminan a Israel se cuentan por docenas, aseguraba ayer el jefe de policía del emirato, Khalfan Tamim, que de nuevo se vanagloria de la espectacular reconstrucción del operativo gracias a las cámaras de seguridad. Parece querer mantener el suspense en esta peliculera historia y no revela las «sorpresas» que lleva días anunciando. Tamin habla de una crisis diplomática que dañará a Israel. Está por ver si esa crisis se queda en mera agitación pasajera, como ya ha ocurrido con otros asesinatos del Mossad.