La violencia se ha vuelto a cobrar al menos otras 36 vidas durante el fin de semana, solo en el distrito capital
03 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Venezuela se sigue desangrando. Solo hasta el domingo, en la morgue de Bello Monte, que atiende al distrito capital de Caracas, han ingresado un total de 36 cadáveres de otras tantas personas fallecidas por armas de fuego, entre ellas cuatro funcionarios policiales.
Esta vez, una de las víctimas fue el mayor de la Guardia Nacional, Delio Hernández Acosta, coordinador del Plan Caracas Segura en el oeste de la capital. Sobre las nueve de la noche del sábado, dos individuos le dispararon cuando intentaba frustrar un asalto a una mujer en Los Robles de Manicomio.
El oficial, de 36 años, acababa de inspeccionar las operaciones que se ejecutaban desde la carpa del Centro de Coordinación Policial de La Pastora, situado entre las esquinas de San Fernando a Glorieta y se retiraba a su casa a cenar.
El agente policial subió a su camioneta Jeep Cherokee, a unas diez manzanas de la carpa, y fue interceptado por sus asesinos, que tras dispararle le arrebataron su arma reglamentaria y su camioneta, que fue localizada al día siguiente en el barrio de Petare.
El suceso ocurrió cuando los dos delincuentes despojaban de sus pertenencias a una mujer que regresaba a su casa. Según declaró esta horas más tarde en la División contra Homicidios, el militar redujo la velocidad por tratarse de una curva y los delincuentes le apuntaron. Dijo que desistieron de despojarla de su cartera y optaron por «el pez gordo». Ella quedó allí, presa del pánico. Explicó que al ver a su víctima uniformada decidieron dispararle. «Lo bajaron del auto, lo dejaron herido en el piso y huyeron». El proyectil le pasó por un lado del chaleco antibalas y le alcanzó el corazón.
Minutos después fue socorrido por transeúntes y policías, que lo trasladaron hasta el hospital Jesús Yerena de Lídice. En este centro asistencial, según informaba ayer el diario El Universal , una serie de cartelones le dan la bienvenida a las personas que acuden al centro en busca de salud. «Aquí -rezaba en los carteles- no hay anestesiólogos los fines de semana. No hay médicos especialistas, no hay cirujanos, no hay traumatólogos ni material médico quirúrgico».
Más víctimas
Delio Hernández no estuvo solo en la morgue de Bello Monte. Un vigilante privado identificado como Rubén Darío Godoy, de 46 años, era asesinado esa misma noche y a la misma hora cuando intentaba frustrar un secuestro que se llevaba a cabo en la avenida La Colina, urbanización Los Chaguaramos, de Caracas.
Según la información facilitada por los vecinos, este crimen ocurrió cuando un hombre estacionó su vehículo frente al edificio Castelmonte para dejar a una amiga que vive en el lugar. Mientras la pareja se despedía, varios sujetos armados que viajaban en un Toyota Yarib los interceptaron y los sometieron con un arma de fuego. La mujer, que ya estaba fuera del vehículo, logró correr hacia un matorral y ocultarse, mientras que a su amigo se lo llevaron en su coche, bajo amenaza de muerte.
El vigilante, al percatarse de lo que sucedía, salió en auxilio de las víctimas, pero los delincuentes fueron más rápidos y le dispararon al pecho. Un compañero que acudió en su ayuda resultó herido. Trasladados ambos a un centro sanitario para ser atendidos de las heridas, el primero de ellos ya ingresó cadáver.