El alto déficit de EE.UU. hipoteca la reforma sanitaria de Obama

Victoria Toro

INTERNACIONAL

El presidente critica que el debate de su plan esté «dominado por malintencionadas tergiversaciones»

23 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La reforma sanitaria liderada por Barack Obama ha recibido el que puede ser su golpe definitivo y esta vez no viene de la mano de los republicanos. Ayer se filtró que el déficit acumulado que se prevé para los próximos diez años en EE.UU. será dos billones de dólares más de lo previsto. La Casa Blanca hará público el martes que el déficit corregido que ahora se espera para el período 2010-2019 será de nueve millones de dólares y no siete como se había anunciado a principios de año.

Uno de los aspectos fundamentales del proyecto sanitario de Obama contempla la puesta en marcha de un servicio público de salud que se encargue de los 48 millones de estadounidenses que no tienen cobertura sanitaria. Ese ha sido el aspecto más criticado de la reforma.

Los republicanos acusan al presidente de querer hipotecar con ese proyecto el futuro de las próximas generaciones pues elevaría muchísimo el déficit del Estado. Obama ha contestado hasta ahora que planeaban obtener los recursos de ese gasto extra de otras formas, pero no ha llegado a concretar cómo.

Con este nuevo dato sobre el déficit, la defensa de esos gastos enormes para llevar adelante el plan se le complica aún más a Barack Obama.

Mensaje a los críticos

En su mensaje semanal de los sábados, el presidente se limito a lanzar una dura crítica a quienes se oponen a su reforma, pero sin entrar en valoraciones económicas. Denunció que el debate sobre sus propuestas esté «dominado por malintencionadas tergiversaciones y descaradas distorsiones». «Es un tema de vital importancia para cada estadounidense y estoy feliz de que haya tanta gente comprometida», dijo. «Pero también debería haber un debate honesto, no uno dominado por malintencionadas tergiversaciones y descaradas distorsiones, divulgadas por gente que se beneficia más si las cosas se mantienen como están».

Afirmó que el plan no contempla la atención a inmigrantes sin papeles, que los impuestos no se utilizarán para financiar abortos y que su plan no se propone que el Gobierno se haga cargo de la salud de los ciudadanos. Todos esos argumentos buscaban acallar las críticas fundamentales de sus opositores.

Apuntando a Palin

También se refirió a la acusación hecha por la ex candidata a la vicepresidencia, Sarah Palin, sobre que los ancianos tendrán que enfrentarse, tras la reforma sanitaria de Obama, con «tribunales de la muerte».

«Todos los que hayan estudiado el plan de buena fe habrán visto que no hay tales tribunales de la muerte», dijo el presidente estadounidense, y añadió que la idea «es ofensiva para mí y para el pueblo estadounidense». Ayer, el día que Obama comenzaba sus vacaciones de una semana en la isla de Martha's Vineyard, también se hizo público que el presidente realizará su primera visita a China en noviembre.