La UE anuncia nuevas sanciones contra el régimen dictatorial, incluidas las económicas.
12 ago 2009 . Actualizado a las 11:17 h.Aung San Suu Kyi, la líder opositora birmana e icono de la democracia, fue sentenciada ayer a otros 18 meses de arresto domiciliario, lo que provocó la repulsa internacional, así como la amenaza de nuevas sanciones por la Unión Europea
La premio Nobel de la Paz, fue sentenciada a tres años de cárcel y trabajos forzados por un tribunal reunido en la prisión de Insein, al norte de la capital, Rangún, pero el jefe de la Junta Militar, Than Shwe, conmutó esa pena a 18 meses de arresto domiciliario. El fallo priva a Suu Kyi de la posibilidad de participar en las elecciones prometidas por el régimen dictatorial para el año próximo.
La «dama de la democracia», como gustan llamarla sus fieles, fue declarada culpable de haber transgredido las reglas de su arresto domiciliario, por el extraño incidente que se produjo en mayo, cuando dio alojamiento a un estadounidense, John Yettaw, quien había conseguido llegar a nado hasta su vivienda, situada a orillas de un lago municipal de Rangún.
En el mismo juicio, Yettaw, de 54 años, fue sentenciado a siete años de cárcel: tres años por haber infringido las leyes de seguridad, tres por violaciones de las leyes de inmigración y uno por haber nadado ilegalmente en un lago. De ellos, cuatro años son de trabajos forzados. Dos empleadas también fueron condenadas a 18 meses.
Ataviada con un vestido tradicional birmano de color rosa y gris, Suu Kyi, que permaneció todo el tiempo con el gesto serio, según dijeron los diplomáticos presentes en la sala, se despidió del tribunal con un «gracias por el veredicto». Después fue trasladada, bajo fuertes medidas de seguridad, a su casa casi en ruinas en Rangún, donde ha pasado 14 de los últimos 20 años casi completamente aislada.
Sin credibilidad
Las condenas internacionales no se hicieron esperar y la mayoría de los Gobiernos estimaron que las elecciones del 2010 carecerán de credibilidad sin la participación de Suu Kyi.
El Consejo de Seguridad de la ONU convocó la madrugada de ayer una reunión urgente tras conocer la condena. El secretario general Ban Ki-moon, que visitó Birmania a principios de julio, se mostró «profundamente decepcionado» por el veredicto y pidió a la Junta Militar considerar al fin a Suu Kyi como una «actriz esencial» del juego político.
Barack Obama pidió la liberación inmediata e incondicional de Suu Kyi. Igual mensaje llegó de todos los dirigentes europeos. La presidencia sueca de la Unión Europea anunció su intención de tomar este fin de semana «nuevas sanciones» contra el régimen birmano, , incluidas las de carácter económico.
Europa y Estados Unidos llevan más de diez años imponiendo sanciones al régimen dictatorial de Birmania, unas restricciones que fueron reforzadas tras la represión de la revuelta de los monjes budistas en el 2007.