El Partido Comunista de China cierra su congreso afianzando al presidente Hu

Philippe Massonet

INTERNACIONAL

22 oct 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El Partido Comunista Chino (PCC) cerró ayer su XVII Congreso con la aprobación de un modelo de desarrollo más racional para la cuarta economía mundial y abriendo el camino a un mayor poder para su secretario general y presidente del país, Hu Jintao.

Hu, de 64 años, número uno del PCC desde el 2002, debe ser confirmado en su cargo durante otros cinco años hoy, cuando se lleve a cabo el nombramiento del nuevo equipo dirigente. Sin embargo, ya desde el domingo, el presidente chino impuso su posición.

Antes de la ceremonia de clausura, unos 2.200 delegados, reunidos desde el día 15 en el Palacio del Pueblo de Pekín, hicieron inscribir en los estatutos del partido la noción de «desarrollo científico», como había propuesto Hu.

Este último se convirtió así en el cuarto dirigente chino en dejar su huella en la constitución del PCC tras Mao, Deng Xiaoping y Jiang Zemin. «Ya tiene en sus manos todas las armas para afirmarse durante los próximos cinco años», comentó Ralph Cossa, un especialista en China.

Durante el congreso, Hu insistió en la necesidad de un «desarrollo equilibrado para garantizar un crecimiento sano y rápido» del gigante asiático, el país más poblado del mundo (1.300 millones de habitantes) y que va camino de convertirse en la tercera economía del planeta.

Entre los problemas que quedan por resolver, Hu citó el reparto de las ganancias, el empleo, la protección social, la sanidad y la educación.

En su breve discurso de cierre del congreso el presidente chino pidió a sus camaradas «perseverar sin desfallecimiento en la política de reforma y apertura» y «promover el desarrollo científico y la armonía social». El secretario general del PCC también estimó que quedaba «una brecha nada despreciable entre lo que hemos hecho y lo que el pueblo espera de nosotros».

«Socialismo a la china»

Como los analistas habían previsto, si bien el PCC dio su bendición a una rectificación económica necesaria para evitar una implosión social, no hizo otro tanto en el terreno político. El XVII congreso del partido confirmó que éste quiere dirigir a China de forma más eficaz, menos burocrática, pero sin apertura política, es decir, continuando con ese «socialismo a la china» enarbolado por Hu.

Las discusiones de los delegados durante la semana pasada, así como su aprobación unánime de las decisiones previamente tomadas por sus dirigentes, dieron una imagen debilitada de un PCC en el poder desde 1949. Sin embargo, el partido no tiene programado adoptar una democracia de tipo occidental en los próximos cinco años. En su nuevo mandato, Hu contará con un comité permanente del partido más favorable que el que heredó en el 2002 bajo la presión de su predecesor Jiang Zemin. Y es que ha cambiado una parte de los nueve miembros del nuevo núcleo dirigente del gigante asiático.

El congreso ratificó ayer la salida de tres de esos nueve principales dirigentes, incluido el vicepresidente de la República, Zeng Qinghong, considerado por algunos analistas como un rival de Hu Jintao.