Envía varios contenedores al año que se emplean en alta cocina
29 mar 2011 . Actualizado a las 06:00 h.Los responsables de la empresa monterrosina Alibós, que se dedica a la elaboración de castañas y de setas, están convencidos de que las vicisitudes por las que está pasando Japón no influirán en las relaciones comerciales que iniciaron con este país hace ya más de doce años.
Desde la fábrica de la comarca de A Ulloa envían todos los años a distribuidores de Osaka y de Tokio entre dos y cinco contenedores de castañas congeladas y de puré de castañas, que suponen entre 40.000 y 100.000 kilos de este producto.
Las castañas proceden de los soutos gallegos y es muy apreciado por los nipones, tanto en la alta cocina como en la repostería. También exporta boletus en conserva.
Jesús Quintá, el gerente de Alibós, que suele viajar cada año a Japón, está en contacto con los fabricantes y distribuidores nipones a los que envía castañas y setas para conocer de primera mano qué está ocurriendo en el país. Pudo constatar que sus clientes «non teñen problema, de momento e non aprazaron pedidos».
«O derradeiro contenedor -añadió- enviámolo en febreiro y non temos ningún pendente nestes momentos, pero pode xurdir un en calquera momento porque cada dous ou tres meses facemos un envío».
El gerente de Alibós que conoce bastante bien a los japoneses sabe que superarán las consecuencias del tsunami y de los del terremoto. «Recupéranse moi rápido e a adversidade aínda fai que se organicen máis». «O problema -abunda- pode ser o nuclear, a contaminación, que entón non sei onde se van meter».
Mercado difícil
A Alibós no le resultó fácil conquistar un mercado en el que lleva operando más de doce años, pese a la calidad del producto que exporta. En el país se produce apenas el 5% de las castañas que consumen. El resto lo importan. La mayoría proceden de China y de Corea. La variedad de estos países es muy diferente de la europea.
«A nosa -puntualizó Jesús Quintá- e máis apreciada pola súa calidade e está catalogada como produto gourmet». En este tipo de castaña de calidad la empresa lucense compite con empresas italianas y con francesas.
Vender en Japón, según Jesús Quintá, no es fácil por el carácter metódico de sus habitantes y los acuerdos se consolidan muy lentamente. Antes es necesario cumplir con determinados rituales que tienen establecidos.
Los empresarios de este país, por ejemplo, antes de entablar relaciones comerciales quieren saber con detalle todas las características del producto, de la empresa que lo vende.
Para ello consideran necesarias varias visitas de representantes de la empresa nipona, que posteriormente tienen que devolver las españolas. «Piden tantos detalles -apuntó el gerente de Alibós- que cabería pensar que están tratando de montar un negocio similar o teu e que están recollendo información para facelo. Pero, unha vez que se pecha a operación -añade Quintá-son fieis e as relacións comerciais duradeiras».
Seguridad alimentaria
El gerente de Alibós reconoce que es un país muy exigente en cuanto a la seguridad alimentaria y sus normas son muy estrictas.
A Japón, según el empresario lucense Jesús Quintá no se puede ir con prisas a tratar de buscar mercados y a cerrar operaciones porque esa manera de trabajar choca frontalmente con la forma de ser de sus habitantes.
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