El pleno dio visto bueno ayer al reglamento de recogida de basura y limpieza viaria y al expediente de contratación de este servicio, pero sin la unanimidad que buscaba el gobierno municipal desde que se comenzó a perfilar el nuevo modelo y las bases del concurso que ahora va a convocar. Ambas propuestas prosperaron con los votos a favor de los concejales del BNG, grupo que reprochó a la oposición que se haya desmarcado del acuerdo inicial sobre la retirada de contenedores. PSOE y BNG optaron por abstenerse alegando que no se ha aclarado el impacto económico de los cambios previstos sobre los recibos que pagan los vecinos.
Todas las intervenciones pasaron de puntillas, sin embargo, sobre el nuevo reglamento de recogida de basura y limpieza viaria, que establece sanciones de entre 300 y 900 euros por el incumplimiento de las normas para depositar los residuos sólidos urbanos cuando entre en vigor el nuevo contrato.
«A nosa postura non vai contra o sistema elixido, pero si contra o custo e operatividade do mesmo», señaló el portavoz del PP Manuel López Eiriz, que puso en cuestión las cifras que dio la delegada de Promoción Económica, María Xosé Vega, sobre el coste del sistema de cubeo. «Non é certo que o novo contrato vaia supoñer un aumento de tan só 400.000 euros fronte ao actual, senón de 600.000». Si el incremento de costes no repercute sobre los vecinos, añadió el concejal popular, «o déficit anual do servizo suporía para o Concello unha carga de seis millóns de euros nos dez anos de concesión».
López Eiriz advirtió que la propuesta que sacó adelante el BNG podría hipotecar a futuros gobiernos municipales y cargó las tintas, por otro lado, en el «agravio comparativo» de excluir a la periferia del casco urbano y a las parroquias de la retirada de contenedores. «Se esto se fai así supoñemos que haberá dúas taxas de lixo en función da delimitación que propoñen para a aplicación do sistema e que será máis barata a recollida a través de contenedores», dijo el portavoz del PP.
Otros municipios
Por parte del PSOE, Jaime Vázquez incidió en el que el nuevo modelo es inasumible económicamente. El precio previsto del servicio, de 1.592.000 euros anuales, esta muy por encima, según destacó, de las cantidades que pagan municipios de similar población, como Lalín, donde la recogida de basura cuesta 936.000 euros. «En Carballo les sale por 1.587.000 euros al año, pero estamos hablando de 30.000 habitantes», dijo el concejal socialista.
Para Jaime Vázquez, está claro que el aumento del coste de la basura repercutirá en los recibos desde el momento en que «la concejala de Promoción Económica afirma una y otra vez que hay que recortar la diferencia entre lo que cuestan los servicios municipales y lo que se ingresa por los impuestos». Desde su punto de vista, en cuanto pasen las elecciones locales se dejarán sentir las consecuencias del nuevo contrato sobre los recibos que pagan los usuarios.