Fernando Abilleira, que lleva casi cinco años en la agencia, participa en la que es la misión más ambiciosa de la NASA
01 ago 2008 . Actualizado a las 19:01 h.Es, probablemente, la misión más ambiciosa que la NASA tiene en su agenda en estos momentos. El objetivo: determinar si Marte fue, o aún lo es, un lugar capaz de albergar vida microbiana. La respuesta al enigma se espera encontrar en el Mars Science Laboratory (MSL), el robot que cuenta con los instrumentos más avanzados jamás enviados al planeta rojo para analizar docenas de muestras extraídas del suelo y de las rocas. Y detrás de esta histórica misión se encuentra un ingeniero madrileño de origen gallego, Fernando Abilleira, que lleva casi cinco años trabajando en el Jet Propulsion Laboratory (Jet) que la agencia espacial tiene en Pasadena (California).
Abilleira, que forma parte del equipo de diseño de Mission y Navegación, explica que sus responsabilidades se encuentran «en el campo de la optimización de trayectorias, período de lanzamiento y diseño de la misión». El ingeniero, que también ha trabajado en el proyecto Mars Sample Return, que tiene como objetivo traer una muestra de Marte a la Tierra, asegura sobre MSL que se trata «verdaderamente de una misión fascinante y, sin duda, la más desafiante jamás mandada a Marte», aunque deja claro que sus declaraciones responden a opiniones personales, y en ningún momento representan a la NASA.
El Mars Science Laboratory, que se enviará a Marte a finales del próximo año o principios del 2010, es un Rover de gran tamaño. De hecho, pesa 900 kilos, por los 180 que tienen el Spirit y el Opportunity , que trabajan en este momento en Marte. Y está diseñado para sobrevivir, como mínimo, a un año marciano (686 días terrestres), para lo que no utiliza paneles solares, como los robots que le han precedido, sino un generador radiotérmico que le proporciona energía nuclear en vez de solar.
El reto ahora pasa por seleccionar el lugar más adecuado para el aterrizaje en Marte. Y no solo porque científicamente sea interesante para el objetivo final; también se necesita que sea seguro. La sonda Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) ya ha localizado varios entornos con las propiedades necesarias para haber albergado vida.