Un vendaval inesperado de hasta 160 km/h dejó sin luz a 230.000 gallegos

La Voz

GALICIA

Una grúa de una obra con la licencia caducada cayó sobre tres edificios de viviendas en Carral

15 ene 2010 . Actualizado a las 09:23 h.

Las fuertes rachas de viento que en la madrugada de ayer hicieron recordar al ciclón Klaus en vísperas de su aniversario fueron aún más problemáticas por lo imprevisto del temporal. La fuerza del viento, que alcanzó su velocidad máxima en la estación de Ons con 160,3 kilómetros por hora, no motivó ningún tipo de alerta previa por parte de Protección Civil, pues las previsiones meteorológicas circunscribían los efectos de la borrasca a las zonas marítimas de la comunidad.

Sin embargo, los cortes de luz motivados por las múltiples caídas de árboles dejaron a 230.000 gallegos sin energía eléctrica en sus hogares en las horas álgidas del vendaval -entre las dos y tres de la madrugada-, una cifra que se redujo prácticamente a la mitad a media mañana. Unos 200.000 eran usuarios de Gas Natural-Unión Fenosa, compañía que refirió sus incidencias más importantes en Betanzos, Sigüeiro y Bergondo. Otros 30.000 eran abonados de Begasa en concellos de la provincia de Lugo como Guitiriz y Castro de Rei, donde los cortes duraron hasta cerca de la una de la tarde. En otros cercanos, como Begonte y Cospeito, el corte fue más breve y se restableció antes. Sobre la una y media de la tarde permanecían sin luz unas 26.000 personas. Este periódico pudo comprobar que a media tarde de ayer todavía había abonados sin servicio en municipios como Miño, Bergondo y Abegondo. Gas Natural dio por restablecida la normalidad a las 20.30 horas.

El rastro de la borrasca dejó sus escenarios más caóticos en la costa sur de Galicia, especialmente en Vigo, Pontevedra y la ría de Arousa. En estas zonas numerosas embarcaciones acabaron en seco, mientras que el viento provocaba múltiples destrozos con árboles caídos y tejados de uralita por los aires. La Xunta informó de al menos 60 incidencias en las carreteras, pero ninguna de la red autonómica tuvo que ser cortada, aunque la A-55, en Vigo, se vio afectada durante una hora por la caída de un eucalipto. En la hora escasa que duró el vendaval, el servicio de emergencias del 112 registró hasta 400 llamadas.

Algunos sustos podrían haber causado males mayores. Es el caso de la grúa de obra que cayó en torno a las tres de la madrugada sobre tres edificios del centro de Carral, una infraestructura que permanecía instalada en una obra paralizada y que nadie se preocupó de retirar. De hecho, la licencia había caducado el pasado 30 de noviembre.

No obstante, la caída de árboles solo provocó tres heridos leves, dos en la provincia de Lugo (en los municipios de As Nogais y Ribas de Sil) y otro en O Porriño (Pontevedra), por la caída de árboles sobre sus coches. Lugo fue la provincia en la que más escolares se quedaron sin clase (unos 500).

Las instalaciones agrícolas y ganaderas, así como las pesqueras, fueron más castigadas, hasta el punto de que Unións Agrarias reclamó ayudas a la Xunta para paliar los daños.