Touriño hace autocrítica y apuesta por «repensar» la relación PSOE-BNG

EFE

GALICIA

En uno de sus escasos actos públicos desde el 1-M, Touriño ha atribuido en parte la pérdida del Gobierno a las fricciones entre el bipartito.

27 nov 2009 . Actualizado a las 00:22 h.

El ex presidente de la Xunta Emilio Pérez Touriño ha hecho hoy autocrítica y ha atribuido en parte la pérdida del Gobierno a las fricciones entre PSOE y Bloque, ante lo que abogó por «repensar» la relación entre socialismo y nacionalismo, ya que de ello depende, a su juicio, la alternancia y el cambio en Galicia.

El ex presidente hizo esta reflexión en uno de los escasos actos públicos que ha protagonizado desde que dejó la Presidencia, una conferencia de la Fundación Iniciativas 21, afín al PSOE, y en la que también se pronunció por el entendimiento entre las Cajas de ahorros gallegas, para que la Comunidad «no desaparezca del mapa financiero español».

Ante algo más de un centenar de personas, entre ellas su sucesor en el PSdeG, Manuel Vázquez, diputados socialistas, miembros de su Gobierno o ex altos cargos, Pérez Touriño reivindicó el trabajo desempeñado por el Gobierno de coalición. Pero también se centró en hacer autocrítica al analizar las causas que dieron lugar a la pérdida del Gobierno, ante lo que indicó que habrá que analizar si su Ejecutivo supo responder a las expectativas de cambio que había en la sociedad, apuntó durante las preguntas de los asistentes a la conferencia.

Pérez Touriño, que fue presentado por el histórico galleguista Isaac Díaz Pardo, indicó que, además de la propia crisis, otro factor que influyó en la pérdida del Gobierno fue la relación entre socialismo y nacionalismo, «una ecuación de muy difícil solución, que hay que repensar, porque está ahí».

Emilio Pérez Touriño indicó que su partido debe reflexionar, al igual que el nacionalismo, respecto a cómo es posible su «pérdida machacona» de apoyo ciudadano y cómo «va para abajo» esta opción, al igual de pensar sobre «la tentación de ocupar las instituciones, para generar red mediática, generar poder, en definitiva: utilizar el Gobierno como instrumento de partido», manifestó.

A su juicio, la acción de Gobierno, sea cual sea su fórmula, debe ser «única y cohesionada» porque, «si se fragmenta y se divide, conducirá a la desafección de una parte del electorado». Este «problema de convivencia», apuntó, «nos hizo francamente mucho daño».

Recordó que está en política desde muy joven, y desde entonces la relación entre socialismo y nacionalismo se mantiene «en esta historia», por lo que la política en Galicia tiene la singularidad de «articular la cultura y tradición socialista y la nacionalista».

Aseguró en la conferencia que las elecciones se celebraron con un Gobierno «debilitado» en su credibilidad y la fortaleza de su liderazgo, por la «competición interna desatada en el tramo final» entre los partidos que sustentaban el Gobierno.

«Introducir la competición electoral en el seno del Gobierno; no ser capaz, por mi parte, de salvaguardar el espacio de la gobernación de los combates y envites de las estrategias» ha sido uno de los factores «con más peso» en la pérdida de la Xunta, admitió.

Por ello, «en la capacidad de autocrítica, de reinvención y de renovación en torno a esta cuestión, se sitúa la posibilidad misma de alternancia y cambio en nuestra Comunidad».

Por otra parte, Pérez Touriño defendió políticas desarrolladas por su Gobierno, como la ley que impide construir a 500 metros de la costa pero indicó que, «en poco tiempo» de Gobierno del PP «se encendieron las alarmas». «No respetar la Red Natura, volver a pensar implantar una piscifactoría en cabo Touriñan o volver a la sobreexplotación de los ríos supone »el inicio de una senda equivocada.

Además, el ex presidente de la Xunta se preguntó si Galicia «puede permitirse cuestionar nuestra lengua, nuestro territorio» o las «bases de nuestra capacidad financiera».

Pérez Touriño se preguntó «qué nos impide poner en marcha un proyecto SIP entre nuestras cajas, que les permita gestionar en común y con más eficacia los riesgos, y desde esa plataforma común proponer el futuro y otras alianzas».

Apostó finalmente por la alianza «sin que el pez grande se coma al chico, porque probablemente no haya grandes ni chicos» y sin que haya «ganadores ni perdedores».