Todo indica que el siniestro ocurrió de noche, horas antes de ser descubierto el turismo
06 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Un vecino de la localidad ourensana de Lobios murió en la madrugada del lunes después de que el coche en el que viajaba se saliese de la carretera y terminara despeñándose por un puente de más de treinta metros de altura, en el mismo municipio. Los agentes de una patrulla del servicio rural de la Guardia Civil fueron los que, a las diez de la mañana de ayer, descubrieron el accidente, aunque se cree que la tremenda caída pudo haberse producido a una hora indeterminada de la noche, cuando ningún otro conductor circulaba por la carretera y, por tanto, nadie pudo dar aviso de lo ocurrido y facilitar así el auxilio de la víctima.
En todo caso, para cuando los guardias civiles encontraron a José Manuel G.?E., de 45 años, conductor y único ocupante del Renault 5 accidentado, ya nada se podía hacer por él. Habrá que esperar a conocer los resultados de las pruebas forenses, aunque todo apunta a que cuando fue encontrado el conductor podría llevar horas muerto.
Iba hacia su casa
Así, fuentes cercanas aseguraron que el conductor fue visto poco después de las nueve y media de la noche, aunque no llegó a su casa. Se cree que se dirigía hacia ella cuando, por circunstancias que aún deberán aclararse y sin que se descarte la influencia de la intensa lluvia que arreció durante toda la noche, perdió el control del volante y se salió de su carril por la margen izquierda. Pero justo en ese momento el turismo atravesaba el viaducto de Salas, en el kilómetro 20 de la OU-1202, por lo que, tras rebasar el carril contrario, el coche superó las vallas de protección del puente y se precipitó al vacío, cayendo posteriormente sobre las orillas de un embalse. Al tratarse de una zona de difícil acceso y sin viviendas alrededor, ningún vecino o conductor se percató de lo ocurrido.
Una vez hallado el vehículo, los agentes de la Guardia Civil que lo encontraron dieron aviso a sus compañeros de Tráfico, así como a los equipos de Protección Civil. Al constatarse que el conductor estaba muerto, se avisó a los servicios funerarios, quienes poco antes del mediodía trasladaron el cadáver.
El accidente causó una gran conmoción en la localidad. El conductor trabajaba en un taller de albañilería del Ayuntamiento desde hace algunos meses.
Con este siniestro, son ya dos las personas fallecidas en las carreteras gallegas desde que comenzó el mes de octubre. Ambos accidentes mortales se han registrado en la provincia de Ourense.