Los agentes apresaron a siete hombres de nacionalidad marroquí que habían huido por los montes de la zona.
06 abr 2009 . Actualizado a las 12:18 h.Nuevo éxito en la lucha contra la droga y, de nuevo, en Muxía. No hace ni tres meses que los agentes se incautaron de 112 fardos de cocaína, con un peso total de 3.500 kilos, y en la jornada de ayer culminó una operación similar en los números y el espacio, pero no en el género.
La cantidad es muy parecida, ya que la obtenida ayer ronda los 3.800 kilos de droga, pero no de cocaína, sino de hachís. El lugar elegido por los narcotraficantes fue exactamente el mismo, la playa de Arnela, situada junto a la punta de A Buitra. Se trata de una playa muy abrigada, a la que se baja por una estrecha pista de tierra desde el Alto de Carlos, también conocido como O Cachelmo. Es el único acceso, así que en caso de que cierre, la única salida es echar a correr por una ladera casi impracticable, que sirve de límite a las parroquias de Moraime y Morquintián.
El momento y el día de la semana también coinciden: madrugada del sábado al domingo. En ese caso se alargó un poco más y el despliegue policial se inició poco antes de la medianoche del sábado.
Lo que ha variado, y con diferencia, es el número de detenidos y su nacionalidad. Si en la llamada operación Tabaiba cayeron los dos tripulantes de la lancha y el coordinador de la descarga, el muxián Andrés García Gesto (del clan de los Lulús, ahora en prisión), ayer resultaron detenidos cinco hombres de nacionalidad marroquí, una circunstancia sorprendente en los apresamientos de la Costa da Morte relacionados con las drogas. Las investigaciones de la Guardia Civil en la Costa da Morte derivaron esta mañana en la detención en los alrededores de Muxía de otros dos presuntos implicados en el alijo, que permanecen a disposición de los agentes de la zona.
Monte a través
Su captura no fue fácil. El primero de ellos cayó ya en la noche del sábado, y fue trasladado al cuartel de la Guardia Civil de Carballo. Los demás lograron escapar monte a través en un primer momento. La persecución se desarrolló durante toda la noche y bien entrada la mañana. En el rastreo participó un helicóptero, que cubrió un amplio radio del territorio municipal. Por mar, una lancha de la Guardia Civil, que arribó a puerto a mediodía. Y por tierra, patrullas de agentes procedentes de todos los cuarteles de la Costa da Morte: Carballo, Camariñas, Vimianzo, Ponteceso, Laxe, Corcubión y la propia Muxía, además de los grupos de policía científica y judicial. También colaboró en los trabajos activamente un agente de la Policía Local muxián.
La búsqueda dio resultados a primera hora de la mañana, cuando arrestaron a dos de los fugitivos en las cercanías del lugar de Castelos, en la parroquia de Moraime, no muy lejos de Arnela. Ya iban tres. El cuarto fue interceptado por el policía y detenido por la Guardia Civil a escasos metros (casualmente) del restaurante Doña Rita, en Pasantes (Coucieiro), propiedad de la esposa de Andrés García. Al parecer, estaría esperando un taxi que lo llevase hasta la estación de autobuses de Cee.
Para detener al quinto hombre hubo que esperar a primera hora de la tarde. Fue en Viseo (Morquintián), también cerca de la zona. Todos ellos fueron conducidos hasta el cuartel de la Guardia Civil de Muxía. En ningún caso opusieron resistencia. Uno de ellos, el quinto, cuando llegó a las dependencias policiales tenía un aspecto de enorme fatiga, y estaba un tanto desorientado.
Ya sobre las 18 horas, un furgón procedente de la Comandancia de A Coruña se los llevó a todos. Fuentes policiales no descartaban que pudiese haber más huidos.
Los vehículos incautados fueron tres, y las embarcaciones, dos, de escaso tamaño, nada que ver con las habituales planeadoras de centenares de caballos. Una de ellas, la mayor, fue recuperada en la playa de bolos de Cuño, más o menos famosa por los trabajos de limpieza de sus rocas tras el Prestige , por un tractor con grúa, y posteriormente depositada en las dependencias del cuartel.