«Preguntarlle o que aforra a un concello pequeno é como pedirlle a un mendigo que aforre», sentencia Julio Álvarez, alcalde del municipio lucense de Quiroga. Su ayuntamiento, asegura, sufre de raquitismo presupuestario crónico y el despilfarro no existe en su día a día, simplemente porque no pueden permitírselo. «Nós levamos quince anos aforrando. A quen lle teñen que propoñer estas cousas é aos concellos grandes, que son os que teñen cartos. Nós non os temos», añade.
No le falta razón. El caso de Santiago sirve de ejemplo. Este año el gasto corriente en el Concello compostelano creció cerca de un 14%, pero la media de los últimos años está en un 5%. Ese es el porcentaje que el gobierno que dirige Xosé Sánchez Bugallo calcula que disminuirá este capítulo del presupuesto al poner en marcha un plan de austeridad en las cuentas municipales. Solo este recorte supondrá un ahorro próximo a los dos millones de euros.