Facilitaron información sobre un restaurante próximo a la Audiencia Nacional que frecuentaba el ministro
16 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Los diez abogados y militantes aberzales detenidos por la Guardia Civil el miércoles pasaron información a ETA para atentar contra el ministro del Interior, según informó ayer el propio Alfredo Pérez Rubalcaba. El máximo responsable de la lucha antiterrorista insistió en que los datos sobre su persona fueron facilitados a ETA «para que los utilizara con las peores intenciones», pero no quiso dar más informaciones sobre el asunto.
No obstante, mandos de la lucha antiterrorista revelaron que las informaciones sobre el ministro se referían a que solía frecuentar «hace bastante tiempo», con amigos y colaboradores, un conocido restaurante del centro de Madrid, no demasiado alejado de la Audiencia Nacional, tribunal al que los letrados acudían para asistir a sus clientes. Los datos aparecieron en un documento incautado a dirigentes de ETA en Francia. Los pormenores sobre aquellos seguimientos al ministro fueron remitidos por las autoridades galas en respuesta a una comisión rogatoria del juez Fernando Grande-Marlaska, que desde hace casi dos años investigaba la red de abogados por su colaboración activa con la dirección terrorista.
El ministro del Interior destacó que la labor de estos abogados «excedía con mucho el marco legal» de la asistencia jurídica a sus patrocinados, ya que, en realidad, eran los «comisarios políticos de la banda en las cárceles». «Sencillamente, eran enviados de ETA», apostilló.
Definió a los tres abogados arrestados -Arantza Zulueta, Jon Enparantza e Iker Sarriegi- como «directivos» del aparato carcelario de ETA y «abogados a tiempo parcial», porque la mayoría de sus esfuerzos estaban destinados a funciones muy alejadas de la defensa de sus clientes. Según el ministro, los letrados, junto a los otros siete arrestados, se dedicaban a todo tipo de trabajos para la organización terrorista en las cárceles, pues además de recopilar información sobre posibles objetivos, eran «correa de transmisión de instrucciones de ETA, y no solo en las cárceles», «gestionaban» la huida de terroristas acosados por las fuerzas de seguridad, «intermediaban en el pago de extorsiones», «captaban militantes», «marcaban las citas» de los nuevos militantes con sus futuros jefes, «conectando así las estructuras de ETA», y «dinamizaban» el aparato que ETA tienen en el mundo de los presos y sus familias.
Entre toda esta panoplia de actividades por encargo de la dirección de la organización terrorista, recalcó una trascendental: que la banda utilizaba constantemente el «entramado legal» para «comunicarse entre ellos, sus gentes, sus estructuras y el núcleo central», habida cuenta de los problemas de transmisión de la información que ETA sufre por el constante acoso policial. «Se trata de actividades ilegales que hacían en nombre de ETA, por indicación de ETA, en conexión con ETA y en coordinación con ETA», dijo.