Aunque ante diferentes auditorios, la patronal y el Ejecutivo insistieron ayer en la necesidad de desvincular la evolución de los salarios del IPC, para hacerlo a la productividad, algo a lo que los sindicatos se oponen.
«La época de la indexación al IPC se ha acabado, es una antigualla. De cara al futuro y no solo en España, hay que ir hacia la vinculación de los salarios a la productividad, que es la clave», señaló el presidente de la patronal, Juan Rosell, en Santander, para matizar que era un «concepto muy complicado» y que se refería a la productividad «de cada uno de los sectores», que podía depender de criterios como el absentismo o la movilidad, por ejemplo.
El secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, calificó en el Congreso de «éxito» lograr «mayor relación» entre revalorización salarial y productividad, pues hasta ahora «ha sido muy mala», aunque es un mecanismo «básico» para que la economía «funcione».
Las cotizaciones
Otro de los aspectos del mercado laboral que ayer se abordaron en el curso que se desarrolla en Santander fue el del diseño del fondo de capitalización, el llamado «modelo austríaco», que supone la creación de una «hucha» de la que cada trabajador dispondrá en caso de despido y que se llevará si cambia de empresa o se jubila, y que el Gobierno debe poner en marcha el 1 de enero del 2012.
El informe encargado a una comisión de expertos aboga por mantener el modelo transitorio previsto, es decir, que el Fondo de Garantía Salarial (Fogasa) abone 8 días de cada despido, ya que de otro modo habría que subir las cotizaciones sociales, para lo que «no es el momento», según dijo el ministro. Gómez señaló que los 2.200 millones del excedente del Fogasa aguantarán cuatro o cinco años sin tocar las cotizaciones.