San Amaro ve con sorpresa y resignación cómo se concentran las dos oficinas de la nueva entidad

C. Paradela O CARBALLIÑO/LA VOZ.

ECONOMÍA

La carretera principal del concello ourensano de San Amaro perderá desde el próximo mes de febrero uno de sus principales puntos de referencia desde finales de los sesenta, cuando abrió al público la sucursal de Caixanova, aunque entonces tuviese otro nombre. Y es que la fusión de las cajas gallegas empieza a hacerse notar y a tener sus primeras consecuencias.

Quedarán así atrás más de cuarenta años de servicio bancario en la comarca carballiñesa, en los que durante la mayor parte de ellos, treinta y seis en concreto, ha tenido a José Eduardo Villarino Nóvoa como director, que comparte oficina a diario con otro compañero.

Afronta ahora los cambios que se avecinan (el 8 de febrero si se cumplen las previsiones iniciales de la nueva entidad crediticia) con una cierta expectación. El reparto de personal, explica, está aún pendiente, «porque habrá prejubilaciones y supongo que el personal irá donde haga falta, en principio somos dos por cada entidad, pero podemos quedar uno por cada una de ellas, ya se verá».

El traslado a las dependencias de Caixa Galicia se decidió en San Amaro en base al estado de las oficinas. La de Caixanova es de alquiler y está más anticuada, mientras que la otra es en propiedad, puntualiza el propio Villarino Nóvoa.

El director de la oficina de Caixanova cree que el cambio será más cómodo para los clientes ya que la nueva ubicación es más céntrica: «Está más cerca de todo. Del Concello, del médico, de la farmacia..., hasta de la iglesia», dice, aunque también tiene inconvenientes. Según la opinión mayoritaria de los vecinos, muchos de ellos sorprendidos por el cierre de la oficina bancaria que desconocían, está la falta de aparcamiento que hasta ahora les facilitaba las gestiones en Caixanova.

Gloria González, vecina de San Amaro, sonríe al ver que su municipio será pionero en la fusión. Hay «opiniones para todos los gustos», explica cuando se le pide una valoración. Ernesto Pérez, el regidor, indica que se trata de una decisión empresarial que hay que respetar: «Se os cambios son por operatividade pode ser mellor para todos».