La deslocalización por costes logísticos o laborales desmanteló una decena de firmas

La Voz M. S. D. VIGO/LA VOZ.

ECONOMÍA

Deslocalizar un centro de producción consiste en cerrarlo y abrirlo en otro lugar en donde cuadren mejor las cuentas y resulte más rentable la fabricación.

En Galicia, el proceso de deslocalización de empresas o actividades se ha iniciado en la década que está a punto de terminar, y se ha cobrado una decena de instalaciones industriales, un millar de empleos directos, además de un número indeterminado de talleres e industrias satélites. Un ejemplo: un 15,7% de las empresas textiles asentadas en Galicia desaparecieron entre el 2004 y el 2009, y uno de los factores que explican el deterioro del sector es el creciente peso que han adquirido Asia y China, en particular, en el proceso de confección.

Entre los casos más recientes en el tiempo se encuentra el call center Sykes, que en julio de este año anunció la deslocalización de Lugo, aunque curiosamente ofreció a los trabajadores la posibilidad de que algunos operarios se trasladasen desde Lugo a Chuj-Napoca, la ciudad rumana desde donde la firma asumirá la campaña de Samsung. El coste laboral de esta decisión se resume en 278 puestos de trabajo.

La automoción es otro de los sectores directamente afectados por los criterios de rentabilidad económica a la hora de cambiar de emplazamiento. Según un estudio del Departamento de Organización de Empresas de la Universidad de Vigo el cableado concentra más del 35% de fugas de empresas, seguido de los productos textiles (tejidos, fundas de asientos y sacos de airbags) con un 18%, en tanto que los productos de caucho y plástico (tubos, gomas y elementos externos estéticos) suponen el 12% del total. Entre los ejemplos más recientes, en el caso de la automoción gallega, cabe destacar el de las multinacionales de cableado Valeo (Vigo y Ourense) y Draka Cables (Vigo); y el de las firmas textiles Prevent (Vigo) y Treves (Pontevedra).

Inversión y amenaza

En todos estos casos citados se trata de centros de producción de piezas básicas de bajo valor añadido que han perdido contratos importantes con su principal cliente (o contratista de primer nivel) PSA Peugeot Citroën; ocupan instalaciones alquiladas, o apenas han recibido inversiones en los últimos años, y sus matrices cuentan con plantas repartidas por medio mundo.

Otra multinacional, la británica AstraZéneca desmanteló las instalaciones de O Porriño (Pontevedra) para trasladar su centro de envasado de medicamentos a Asia.

Pero la amenaza es bastante más amplia. Los sectores industriales gallegos más vulnerables, a juicio de los expertos, son la industria alimentaria, especialmente conserveras, lácteas y cárnicas; la maderera, y más concretamente, la dependiente del eucalipto; y la del granito y pizarra que tenga concentrada su actividad en la extracción.