La OCDE alerta de que la recuperación económica se debilita en sus países miembros y en los emergentes

Natalia Bore MADRID/LA VOZ.

ECONOMÍA

12 oct 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

En un informe hecho público ayer, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), alerta de un cada vez más probable punto de inflexión en la recuperación económica, que habría tocado techo y estaría debilitándose, tanto en los países que integran el organismo como en los principales emergentes. Así se desprende de los datos de su indicador adelantado compuesto de agosto, que por cuarto mes consecutivo cayó en una décima, situándose en el 102,9. El citado termómetro prevé el comportamiento que las economías (evalúa los 30 países más desarrollados y los seis emergentes principales) tendrán en un plazo de medio año, y el índice 100 marca la frontera entre la recesión y el crecimiento. Cabe que la OCDE certificó el comienzo de la recuperación hace un año.

«Están apareciendo señales más fuertes en Estados Unidos de que su economía puede haber tocado techo», señala el documento, en el que también se recoge que los indicadores para Canadá, Francia, Italia, Reino Unido, Brasil, China e India apuntan «a un fuerte descenso».? El indicador adelantado para China retrocedió cuatro décimas, hasta el 101,3, mientras que el de EE.?UU. lo hizo una décima, situándose en 102,3.

Por contra, otros países registraron ligeros avances, entre ellos, España, que ganó en agosto cuatro décimas, alcanzando los 103,94 puntos, situándose (por tercer mes consecutivo) algo por encima de la media de la eurozona, que retrocedió cuatro centésimas.

Por otra parte, Estados Unidos aumentará su presión sobre China por la fuerte depreciación del yuan, según publicaba ayer The Wall Street Journal remitiéndose a fuentes del Gobierno estadounidense. El tema estuvo recientemente en el centro de la agenda de la reunión anual del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, así como en las deliberaciones de los ministros de Finanzas del G-7 y los jefes de bancos centrales en Washington. Las reuniones terminaron sin que se lograra distender el clima de tensión en torno a las políticas monetarias, que amenazan con desembocar en una guerra de divisas, que complicaría todavía más la salida de la crisis.