Una veintena de cerqueros descargaron en A Coruña y Sada 100 toneladas, que se vendieron entre 1,5 y 5 euros
17 sep 2010 . Actualizado a las 13:01 h.Hacía tiempo, mucho tiempo, que el bocarte no se dejaba ver por aguas gallegas. Al menos no en la forma en que lo está haciendo este verano. Después de casi un decenio de capturas casi testimoniales en Galicia, la especie pelágica que cada año hace emigrar al País Vasco a decenas de barcos gallegos para participar en la costera de la anchoa, se prodiga en bancos por estos lares. El boquerón se dejó ver hace unas semanas en Vigo, para regocijo de los cerqueros del sur. Y esta semana se paseó por el norte. El miércoles, tres barcos de Malpica lograron cercar con sus redes unos 10.000 kilos de bocarte cerca de O Roncudo. Su captura no pasó desapercibida para el resto de los profesionales, sobre todo para los patrones de la veintena de embarcaciones que operan en la dársena de A Coruña. Antes de arriar sus cabos el miércoles por la tarde, todos ellos ya habían dibujado en sus cartas náuticas el rumbo que tomarían: la Costa da Morte. Y el primer rastreo, por supuesto, fue en las aguas de Corme. Pero «nin rabo», comentó el patrón de uno de los cerqueros que zarparon en busca de la anchoa. «Pero por aquí teñen que andar. Non puideron marchar así como así», se escuchaba en los aparatos de radio.
Los cerqueros pusieron entonces rumbo al norte: «Case semellaba que iamos na procesión da Virxe do Carme», relató un marinero. Ocho o nueve millas después, frente al puerto malpicán de Barizo, las sondas y los sonares no daban abasto: habían topado con el bocarte.
Las tripulaciones de los pesqueros largaron las redes y cercaron los bancos de boquerón. El brillo plateado del bocarte fue acercándose a los costados de las naves. Sus tripulaciones no daban crédito: «Foi unha imaxe coma a de antano», se decían. Las capturas por barco fueron de tal magnitud que el peso rompió la grúa de uno de los cerqueros. Para no excederse de los topes estipulados tuvieron que liberar pescado.
En total, unos 100.000 kilos que se comercializaron en las lonjas de A Coruña y Sada. Las pescantinas fueron las primeras en hacerse con los boquerones a 5 euros el kilo. Pero la cantidad era tal que el precio fue descendiendo hasta caer hasta 1,5 euros el kilo. Las conserveras gallegas y vascas ya tienen materia prima para una temporada.