A la hora de convocar una huelga general, la fecha es uno de los elementos clave para determinar el éxito o fracaso de la cita. Tras el pinchazo del paro en el sector público (que apenas sacó a la calle a uno de cada diez funcionarios, según las cifras oficiales) y con su papel más cuestionado que nunca, los sindicatos no se pueden permitir perder otro pulso con el Gobierno. Estos son los motivos que los han llevado a aplazar la huelga general hasta después del verano.
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Los plazos legales. Desde las centrales explicaron ayer que el preaviso para una huelga es de diez días, lo que les situaría ya en la última semana de junio. Pero no todo se reduce a los tiempos administrativos. Los sindicatos, como los partidos políticos, son maquinarias pesadas y necesitan engrasar bien sus eslabones para asegurarse un éxito de participación. Los quince días que quedan para que empiece julio, y con él el parón estival, no son suficientes para celebrar las asambleas y las reuniones con los trabajadores que creen el clima necesario para el paro. Para esto, los dos sindicatos perfilan ya un plan de acción que tiene dos fechas clave: el 30 de junio, cuando convocarán concentraciones y marchas en las principales ciudades españolas y el 9 de septiembre, cuando se celebrará en Madrid un acto con los representantes sindicales.
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Ver el texto definitivo. El trámite parlamentario de la reforma laboral abre el texto a los cambios que pueda pactar el Gobierno con la oposición y que, de acuerdo a los tempos parlamentarios, podrían no desembocar en un texto definitivo hasta después del verano. Para influir en el resto de grupos, CC. OO. y UGT abrieron su propia ronda de contactos con los líderes políticos.
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Conocer las líneas maestras del Presupuesto para el 2011. Los sindicatos son conscientes de que la huelga general es el último cartucho en la protesta contra «el Gobierno de izquierda que más ha recortado los derechos sociales». Sus dirigentes ya han asumido que, si fracasa la convocatoria, el Ejecutivo tendrá vía libre para acometer nuevos recortes, que dan por seguros. Por eso, la fecha elegida no es baladí. El Gobierno presenta tradicionalmente los Presupuestos Generales del Estado el último martes de septiembre, que este año es la víspera de la huelga general. Las centrales no quieren salir a la calle antes de conocer las líneas maestras del gasto para el 2011, porque presumen que la austeridad que exige la UE se traducirá en nuevos recortes.
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La reforma de las pensiones sigue en el aire. Si la reforma laboral «ha sido la gota que ha colmado nuestro vaso», como reconocen dirigentes sindicales gallegos, no es el mercado laboral lo único que les preocupa. El Gobierno ya anunció días atrás que no ha guardado su propuesta sobre el sistema de pensiones en un cajón, sino que la retomará tras el verano. Los sindicatos no descartan que antes del 29 de septiembre haya novedades en ese terreno que animen la movilización.