España, cuya solvencia también ha sido cuestionada en esta crisis y que se ha visto contagiada por las dudas de los mercados respecto de la capacidad de los países de la periferia europea (Grecia, España, Portugal, Italia e Irlanda) para responder a sus obligaciones financieras, celebró ayer la petición de auxilio del Gobierno griego y expresó su apoyo sin reservas al proceso de rescate. El Ejecutivo espera que el respaldo decidido y unánime al país heleno acabe con las especulaciones sobre eventuales impagos de deuda pública en otros Estados del euro.
La vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega, calificó de «buena noticia» la declaración del primer ministro heleno, Yorgos Papandreu. El Gobierno español, explicó, «desea» que los acuerdos alcanzados entre la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional para ayudar al país «se lleven a la práctica cuanto antes para dar tranquilidad a los mercados».
De la Vega resaltó: «[En la zona euro] estamos todos preparados» para activar el mecanismo de rescate y «lo vamos a hacer lo antes posible». En ese sentido, aseguró que los 3.675 millones de euros a los que asciende la contribución española «están disponibles».