La naviera italiana reclama una deuda de 75.000 euros, que Gonzalo Pascual dice que pagarán el lunes
24 abr 2010 . Actualizado a las 02:00 h.La naviera italiana de cruceros Grimaldi instó ayer concurso necesario de acreedores contra Viajes Marsans en el Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid, según recogía la edición digital del diario Expansión . En cualquier caso, cabe la posibilidad de que la firma dé marcha atrás y retire la demanda, siempre que la empresa propiedad del presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, y de su socio, Gonzalo Pascual, le abone en los próximos días los 75.000 euros que le adeuda.
En el caso de que decida seguir adelante, y antes de que la demanda sea admitida a trámite, el juez tiene que analizar en profundidad lo que la compañía italiana reclama y estudiar también si Marsans ha dejado de pagar de forma mayoritaria a sus acreedores, además de si tiene embargos por pagos pendientes.
«A Grimaldi solo se le deben 75.000 euros que serán pagados sin problemas el próximo lunes», explicó Gonzalo Pascual, presidente de Marsans, que restó importancia a la decisión de la firma de cruceros.
La noticia se produce después de que, el pasado martes, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA, de sus siglas en inglés), organización que agrupa a la mayoría de las compañías aéreas del mundo, decidiera retirar a la compañía de Díaz Ferrán y Pascual la licencia para vender billetes de avión y le exigiera un aval de 20 millones de euros para devolvérsela, una medida «injusta y desproporcionada» desde el punto de vista de los responsables de la firma de viajes. Tanto es así que, al día siguiente, Marsans presentó una demanda por daños y perjuicios contra la IATA, también ante el Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid, en la que asegura que en ningún momento ha incumplido sus compromisos de pagos, al tiempo que le reclama una indemnización millonaria por el daño causado a su imagen.
Pactos directos
Tras la decisión de la Asociación Internacional del Transporte Aéreo, Viajes Marsans logró cerrar pactos directos con las principales aerolíneas españolas para seguir distribuyendo sus billetes, sorteando así la prohibición.
Y mientras tanto, Díaz Ferrán y Pascual negocian contra reloj con los bancos para lograr nuevas inyecciones de liquidez para su empresa.