Factoría Naval de Marín plantea un preconcurso para negociar con sus acreedores un plan de viabilidad
ECONOMÍA
El principal astillero de la ría de Pontevedra, Factoría Naval de Marín, ha abierto negociaciones con sus principales acreedores para poner fin a la crisis que atraviesa la empresa, según explicó ayer su gerente, Juan Rozpide. El pasado jueves, Factoría Naval presentó un preconcurso de acreedores en el Juzgado de lo Mercantil número uno de Pontevedra, que fue admitido el día siguiente. Ahora se abre un período de tres meses para que la dirección de este astillero logre pactar con sus acreedores un plan de viabilidad.
El preconcurso es una figura que permite evitar que alguno de los acreedores pueda forzar la declaración de un concurso necesario. Fuentes consultadas señalaron que de esta forma se ganará tiempo para superar la actual situación de falta de liquidez, que desencadenó la crisis.
Rozpide explicó que también se negociará con los armadores que han encargado los buques en construcción y que, en principio, aunque la situación es «complicada», confía en la continuidad del proyecto empresarial de Factoría Naval.
El próximo 19 de mayo finaliza el plazo para la presentación al juez de la propuesta anticipada de convenio de acreedores, aunque la ley concede a la empresa un plazo de seguridad adicional de un mes.
La crisis de la firma es de tal calado que el consejo de administración reorganizó los cuadros de mando en el astillero. Uno de los actuales propietarios de la firma, el vigués Pablo Comesaña, fue retirado de su cargo como gestor delegado, puesto que ocupa desde el pasado viernes Rozpide. Los accionistas mayoritarios son José María Suescun, dueño de Corporación Dermoestética, y el propio Pablo Comesaña, mientras que Caixa Galicia ostenta un pequeño paquete accionarial.
Entre contratas, subcontratas y el personal de la empresa -82 trabajadores en plantilla-, en el astillero llegaron a trabajar el año pasado cerca de un millar de personas. De hecho, la firma se convirtió en el principal generador de empleo en la comarca de O Morrazo, desde su adquisición a sus antiguos propietarios, la familia del empresario pontevedrés Ceferino Nogueira.