Caramelo calcula que con su plan de viabilidad ahorrará 22 millones de euros al año

ECONOMÍA

Jove dice que hará un «último» esfuerzo inversor si se aceptan todas las medidas

21 abr 2009 . Actualizado a las 12:34 h.

El grupo textil Caramelo, que tiene como principal accionista a Inveravante, la corporación que capitanea Manuel Jove, presentó ayer el plan de viabilidad, que incluye un expediente de regulación de empleo (ERE) para 237 de sus trabajadores. En el documento, que fue entregado a los sindicatos, con los que la empresa comenzará las negociaciones el próximo día 5 de mayo, se indica que «los socios están todavía dispuestos a hacer un último esfuerzo para restablecer el equilibrio patrimonial de la compañía, siempre y cuando este vaya acompañado de todas las medidas de ahorro de costes planteadas en el documento y de ello resulte una empresa viable». A 21,935 millones se calcula que se elevará el ahorro a través de diez medidas correctoras, en las que se incluyen desde inversiones en el canal de ventas y compras internacional, hasta en tecnología (326.000 euros en el 2009), en imagen de tiendas y en la renegociación de alquileres, además de en el ERE. De seguirse el plan, el grupo prevé estar en beneficios en el 2011.

La estrategia pivotará sobre otras dos claves: fabricar a menor coste y posicionarse en la gama media-alta del mercado, donde, en general, el precio es el factor clave para el consumidor en el momento de realizar la compra.

La partida más importante de ahorro que llevará a cabo Caramelo será la optimización de las compras. El margen, según los cálculos iniciales, se pretende incrementar en 10 puntos porcentuales. Para ello se intentará buscar «la mejor opción de precio en el mundo», sin renunciar a la calidad pero en su «exacto punto (dando la que el cliente paga porque es un coste)» y preparando la mercancía en el momento exacto, ya que «si llega antes se incurren en gastos financieros y logísticos innecesarios y, si llega tarde, no se venderá y habrá que rebajarla, lo que reducirá el margen».

La dirección de Caramelo señala que históricamente el control de calidad se hacía en la propia fábrica de A Coruña una vez recibida la mercancía. Sin embargo, la tendencia actual es de prevención, es decir, llevar a cabo el control en origen. Sin embargo, la empresa dispone de inspectores en España y destaca que los controles que están realizando en Asia no son suficientes, por lo que la mayor parte se vuelve a revisar en España.

El plan prevé la eliminación total de la cadena de montaje de trajes, reducción de la sección de planchado, de la mano de obra indirecta en la fabricación, del personal en administración y servicios generales. Por el contrario, se prevé el mantenimiento del control de calidad y su refuerzo en el área internacional, el mantenimiento en la cadena de prototipos y la internacionalización de logística. Por el coste social, el ERE es la medida más dura de llevar a cabo por la compañía, que recuerda que «Caramelo está al borde de la desaparición por no haber realizado este cambio estratégico en su momento».

El porqué

Como argumento a la deslocalización de la producción, los actuales dueños de Caramelo se escudan en los efectos de la globalización y en la inexistencia de alguna barrera que proteja al sector textil. «Toda la industria está encontrando su competitividad en base a la compra y subcontratación en países de bajos costes», explica la compañía, quien advierte que «el diseño no se puede copiar», por lo que defiende la inversión en esta área. Otra de las medidas inmediatas será la renegociación de los alquileres, partida que puede llegar hasta un máximo de un 30% y una media del 20% (el ahorro de esta partida se calcula que será de 933.785 euros).

En su informe, la compañía culpa de los actuales problemas al anterior equipo directivo. Durante los años 2006 y 2007, se argumenta, se tomaron decisiones para externalizar la producción, pero su «ejecución fue lamentable y originó gran parte de las pérdidas. Se compró mal y sin garantías».