Las fábricas españolas de coches no tienen trabajo para 51.000 obreros

ECONOMÍA

El 70% de los empleados del sector están en paro temporal y han dejado de percibir hasta un 20% del salario

09 mar 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Las fábricas españolas de coches se han quedado sin carga de trabajo para algo más de 51.000 empleados, que se encuentran afectados por expedientes de regulación de empleo (ERE) temporales. La suma de los trabajadores que se están yendo a casa temporalmente supone ya el 70% del total de la plantilla de las 15 plantas constructoras (que, en conjunto, cuentan con 73.000 asalariados).

Según las cifras actualizadas del Ministerio de Trabajo, solo dos de las fábricas, la de PSA Peugeot Citroën en Vigo y la de Volkswagen en Navarra, se libran, al menos de momento, de medidas de ajuste temporal de empleo. Ambas plantas aplican otras fórmulas de flexibilidad para encajar la caída de la demanda que permiten mantener intacto el salario de los trabajadores. Algo que no ocurre en la mayoría de las factorías en regulación, en donde las nóminas se rebajarán entre un 10 y un 20% durante los días de parada.

Dentro de la situación generalizada de crisis, hay casos especialmente preocupantes. Opel acaba de amenazar con el cierre de tres de sus plantas y la reducción del 20% de su plantilla europea (55.000 trabajadores), con lo que espera ahorrar 1.200 millones de dólares en personal. La situación ha aumentado también la incertidumbre en la planta zaragozana de Figueruelas (donde 7.500 trabajadores fabrican los modelos Corsa y Meriva), a pesar de que el Gobierno aragonés ha concedido un aval de 200 millones a General Motors España para financiar inversiones que garanticen que el nuevo Meriva salga de factoría antes del 30 de abril del 2010.

En Valladolid, Palencia y Sevilla, los trabajadores de Renault han salido a la calle en más de una ocasión para pedir seguridad en unos empleos sujetos, en su totalidad, a regulaciones de empleo por un período de 35 días, que se prolongarán si la demanda no se recupera. Sobre estas plantas planea además el fantasma del cierre que, desde hace algunos meses, se ha encargado de alimentar la multinacional francesa.

Mientras, en Cataluña, Seat y Nissan se aferran a las promesas de adjudicación de nuevos modelos, para asegurarse un futuro a medio plazo, que pasa, irremediablemente, por un aligeramiento de las plantillas.