El envase de vidrio retornable que aún fabrica la planta de Schweppes en Arteixo pronto será historia. El centro de producción cerrará sus puertas, pero sus trabajadores han aprobado el expediente de regulación (ERE) por unanimidad. «Nos han garantizado el empleo», explica Pilar Quiroga, una mujer que a sus 52 años lleva toda la vida trabajando en la planta. Tiene la edad justa para acogerse al Plan de Rentas. «Tengo garantizada una prestación hasta la jubilación que supera a lo que ganan muchos trabajadores y la compañía abona también las cuotas de la Seguridad Social». Los mayores de 52 años han podido tomar esa opción, en la que una aseguradora asume el pago de un porcentaje determinado del salario, que varía entre el 70 y el 90% del total, y la compañía continúa pagando las cotizaciones sociales.
Una segunda alternativa es la que ha tomado Ramón Lobo. Hace ya 14 años que llegó a Arteixo desplazado desde Sevilla. Este es el segundo trasladado que tiene que realizar. «Aunque cualquier cierre no es bueno, la solución que tenemos es buena porque mantenemos el puesto de trabajo». El cambio le será compensado con una indemnización que asciende a 22.500 euros más 500 por cada una de las personas que le acompañan; una ayuda para vivienda que asciende a 975 euros al mes durante dos años, 15 días de permiso de los que una semana está totalmente pagada y todos los gastos del traslado, que corren a cargo de la compañía. Pero hay gente que «por morriña» ha preferido quedarse en Galicia. Es el caso de Marcos Capón. Pero no se irá de vacío, Recibirá 6.000 euros más 50 días de sueldo por año trabajado. Lleva once en la empresa.