La Xunta y el Gobierno cambian la EPA en Galicia para que los datos del paro sean más fiables
ECONOMÍA
Los institutos estadísticos gallego y español han firmado recientemente un acuerdo para que la encuesta de población activa (EPA) -el informe estrella del sistema público- disponga en Galicia de una muestra de 8.600 hogares, el doble de la actual, lo que permitirá hacer una estimación del desempleo más ajustada a la realidad. Los datos relativos al tercer trimestre del 2009 serán los primeros que se elaboren aplicando la nueva metodología. El pacto alcanzado por ambos organismos, que se dará a conocer públicamente en Galicia el próximo mes de diciembre, establece que el Instituto Galego de Estadística (IGE) se encargará de recabar la información de 4.300 hogares -es decir, asumirá la ampliación de la muestra-, mientras que el Instituto Nacional de Estadística (INE) retendrá la otra mitad con la que ya viene operando.
Con estos cambios se cumplirá con los nuevos requisitos técnicos marcados por Eurostat, la oficina estadística de la UE. Galicia se convierte así en la primera comunidad española en beneficiarse de una iniciativa sin precedentes. La ampliación muestral no se producirá en todas las autonomías, sino que es fruto de un pacto bilateral entre los organismos gallego y español iniciado en la etapa del anterior director del IGE -José Colino, ahora director xeral de Planificación Económica e Fondos Comunitarios-y rubricado ahora bajo el mando de su sucesor, Ángel Tarrío.
Diferencia de criterios
Con la ampliación de la muestra, la Xunta pretende reducir la fuerte brecha existente entre las cifras que revelan los registros del paro y las estimaciones de desempleo de la encuesta del INE. En los últimos años, esta diferencia ha aumentado de forma considerable, en gran medida, porque el INE solo considera paradas a aquellas personas que buscan un puesto de trabajo de forma activa. Es decir, no solo basta con estar inscrito. Por eso, los datos de las oficinas de empleo son siempre superiores a las estimaciones estadísticas. Sin embargo, la brecha existente entre ambas fuentes en Galicia (44.434 personas), la más alta de España, no solo se explica por este factor. Algunos datos indican que la EPA, con la muestra actual, subestima el nivel real de desempleo.
Esta encuesta es una operación estadística diseñada para obtener un alto grado de fiabilidad a nivel global -la tasa de desempleo española-, pero cuya eficacia empeora a medida que se desciende a los detalles, es decir, al dato desagregado por comunidades autónomas y provincias. Por eso a algunos expertos les llama la atención que España, un Estado profundamente descentralizado, mantenga en su estadística estrella -cuyo coste anual es de unos seis millones de euros y que cuenta con el aval de la UE- un diseño incapaz de satisfacer las demandas informativas de un país con diferencias territoriales muy marcadas.
En el último año, la EPA ha arrojado en Galicia algunos datos difíciles de creer. Por ejemplo, a finales del 2007 aseguraba que todo el incremento del desempleo entre el tercer y cuarto trimestre de ese año se concentraba exclusivamente en mujeres, algo que desmentía el INEM. A esto se suma que, actualmente, la encuesta asegura que tenemos 44.434 parados menos de lo que dicen los registros de desempleo. Pero el problema no solo se plantea en el nivel de paro. También en el de ocupados. En el tercer trimestre del 2008 el INE decía en la encuesta que, respecto al trimestre anterior, los trabajadores habían aumentado en 13.700 personas, datos sorprendentes en plena crisis y que se encargaba de desmentir la propia Seguridad Social.