La caída de la construcción en toda Europa ahoga a la industria gallega de la pizarra

ECONOMÍA

13 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

El repliegue de la construcción está poniendo a prueba la fortaleza de la industria gallega de la pizarra. Los edificios que se dejan de construir en Francia, Alemania o Inglaterra son camiones que ya no salen de las canteras y las naves de transformación de pizarra en Valdeorras, Quiroga o A Fonsagrada, que exportan el 80% de lo que producen. Algunas empresas ya han comenzado a sufrirlo. El ajuste va a resultar especialmente duro en la comarca lucense de Quiroga, que en los últimos meses ha perdido decenas de puestos de trabajo temporales y en la que ahora penden de un hilo los más de doscientos empleos directos de las pizarreras Cupiga-Pebosa y Ferlosa.

«Nosotros vivimos de la exportación, y es evidente que la construcción en los países importantes sufre una crisis generalizada». Lo dice Jesús Vidal, el presidente de la Asociación Gallega de Pizarristas, la patronal de un sector en el que Galicia es líder mundial. Vidal admite que él y sus compañeros son especialmente vulnerables al retraimiento en el mercado de la construcción. «Hace años que no repercutimos en los precios el incremento de los costes de producción -dice-, que los sufrimos igual que todos, entre otras cosas por el encarecimiento de los combustibles».

Combustible es precisamente lo que les empezó a faltar el jueves pasado a los obreros de Cupiga y Pebosa en las montañas de Pacios da Serra, la principal zona extractiva de la provincia de Lugo, y la segunda de Galicia después de Valdeorras. Se les acabó el gasoil para las excavadoras y el empresario no les mandó más. Unos 120 obreros se desesperan desde entonces cada día en su puesto de trabajo sin tener ni una losa que cortar. A los sindicatos les llegó ayer la noticia de que el propietario de la empresa, el empresario leonés Plácido Carrera, acaba de pedir formalmente un concurso voluntario de acreedores, la nueva fórmula legal de la suspensión de pagos. El futuro de Cupiga y Pebosa, antaño una auténtica máquina de generar empleo y locomotora para toda la comarca de Quiroga, es muy negro. Tampoco pintan bien las cosas en Ferlosa, otra de las cuatro empresas del sector con sede en Quiroga. Aquí, dirección y trabajadores tienen pactado un ERE que mandará al paro a la mitad de la plantilla durante medio año.

Pero antes de que las cosas se precipitasen, estas empresas ya habían dado muestras de que las cosas no les iban bien. Los primeros en pagarlo fueron los trabajadores con contrato temporal. En los últimos meses, entre Cupiga-Pebosa y Ferlosa se han deshecho de alrededor de 150 personas. Los 200 puestos de trabajo que conservan penden ahora de un hilo. Y eso en una comarca como la de Quiroga, de 6.000 habitantes, y sin otra alternativa industrial, son palabras mayores.

Fuera horas extras

En Valdeorras, las cosas todavía no son tan duras. En vista de la que se avecinaba, las empresas han eliminado de un plumazo las horas extras, y han restringido al máximo la contratación temporal. Solo una de las pizarreras de esta comarcal ourensana, Ipisa, atraviesa por una situación comparable a la de Quiroga. Sus 250 trabajadores están convocados a una huelga el martes porque tienen varias mensualidades pendientes de cobro.

En los sindicatos admiten que la crisis de la construcción se nota, pero algunos apuntan más a los gestores de las empresas que a la coyuntura general como responsables de esta situación. Adriano Brito, secretario comarcal de la CIG en Valdeorras, matiza que la situación no es dramática en todo el sector, sino solo «en catro ou cinco» casos. Brito se pregunta por qué los empresarios no se prepararon a pesar de que la crisis llevaba tiempo anunciándose. Tampoco cree que las exportaciones hayan bajado tanto. «Veremos o balance a final de ano», dice.