Ya solo Vigo dejó de comercializar 3.000 toneladas de pescado fresco, según el presidente del Puerto
28 jun 2008 . Actualizado a las 02:00 h.En torno a 40 millones de euros. Es el total que arrojan los primeros cálculos sobre el coste de la huelga en Galicia, según aproximaciones realizadas por los expertos consultados. Esa cantidad se corresponde con lo que las empresas pesqueras dejaron de ingresar por la venta de sus capturas entre el 30 de mayo que arrancó la huelga y el jueves pasado, fecha en la que la gran patronal española acordó desconvocar el paro.
Partiendo de los cálculos que han hecho los armadores de Vigo, que comercializan en las lonjas del Berbés casi un cuarto de la producción pesquera gallega en fresco, se estima que la falta de actividad ha provocado una pérdida de negocio de 10 millones de euros, en el conjunto de Galicia la paralización de la flota impidió que se moviera pescado por valor de unos 40 millones.? Pero el impacto económico total de la huelga supera con creces esa cifra. Y es que en esa factura no están incluidos los consumos intermedios de la flota; esto es, el negocio que los barcos dejaron de generar por no necesitar hielo, carnada, cebos ni reparación de redes o por no repostar combustible, ni adquirir víveres, ni comprar embalajes. Según la estructura de costes que la flota tenía en el 2006, ese negocio podría situarse en torno a los 10 millones de euros.
En este sentido, fuentes del sector señalan que una compañía como Repsol surte alrededor de cinco millones de litros de gasoil al mes para la flota pesquera, suministro que reporta a la compañía unos ingresos de 3,5 millones de euros (0,70 euros el litro).
Ahora bien, la factura tardará algún tiempo en ser la definitiva. Por el momento, las lonjas gallegas no recuperarán la normalidad hasta dentro de una semana o 20 días, el tiempo que tardarán los barcos de Gran Sol en regresar con las bodegas llenas. Las embarcaciones están zarpando de forma escalonada desde los distintos puertos de Galicia -los primeros en amarrar han sido los primeros en zarpar ahora- para no saturar el mercado y hundir los precios.
Algunos expertos consideran que, con todo, el pulso de tres semanas contra el Gobierno, podría ser un episodio cerrado en falso, y que podría tener consecuencias a medio plazo. En este sentido, el desamarre ha sobrevenido -sin cerrar acuerdos concretos- por la necesidad de que los patrones, tripulantes y empresas tengan ingresos, pero no ha resuelto los problemas estructurales, como tampoco lo harán, sin coste en otros apartados, las ayudas prometidas por la UE y los Gobiernos nacionales.
A juicio de Manuel Varela, catedrático de Economía de la Universidad de Vigo, «nadie quiere oír hablar de las subvenciones en este sector, ni las Administraciones ni, naturalmente, los propios beneficiarios, pero es cierto que estas ayudas siempre suponen distorsiones de la realidad económica, ya que no se sabe en qué medida están actuando o actuarán como elementos que, al final, pueden llegar a ser contrarios y negativos para la finalidad para la que se han concedido».