La empresa retrasa de nuevo el plan de empleo, que ahora no se conocerá hasta la primera quincena de junio
28 may 2008 . Actualizado a las 12:31 h.Un cambio de imagen a medias. Mientras que la sede social de la Martinsa-Fadesa mantiene la imagen corporativa que tenía antes de la fusión, las oficinas comerciales de la imobiliaria ya han sido adaptadas a la nueva situación | césar quián
La crisis que atraviesa el sector inmobiliario y la reciente operación de refinanciación que ha tenido que asumir la empresa ha obligado a Martinsa-Fadesa a acometer una labor de reestructuración para reducir gastos y superar el bache. Ese es el argumento que da la compañía que lidera Fernando Martín para justificar el retraso en la presentación del plan de empleo a los trabajadores, un documento que estos esperaban conocer ayer durante la reunión que mantuvieron con los representantes de la firma ante la Inspección de Trabajo.
La propia compañía reconoció que el nuevo contexto en el que se mueve el sector les ha obligado a revisar el proyecto inicial y que por eso ha retrasado su presentación, en principio, hasta la primera quincena de junio.
El comité de empresa sospecha que ese replanteamiento empresarial podría terminar con un expediente de regulación de empleo (ERE), ya que según comentaron al remate del encuentro, la compañía les ha anunciado que se producirían más despidos de los 74 anunciados en un principio.
«O que nos dixeron é que non se garantiza o nivel de emprego e que a reestruturación vai ser superior á que estaba prevista nun principio. Pretenden abordalo no marco dun expediente de regulación de emprego, segundo entendemos polo que comenta a empresa», explicó el presidente del comité, Fermín García. Para llevar a cabo un ERE, tal y como recoge la legislación vigente, ha de producirse el despido de al menos el 50% de los empleados. En A Coruña hay en torno a 208.
Los trabajadores sospechan que la intención de la empresa es restar trabajo a los departamentos que todavía mantiene en A Coruña para justificar los despidos con esa falta de ocupación efectiva. Actualmente, las oficinas coruñesas ya no gestionan los departamentos de comunicación y márketing, jurídico o algunas funciones comerciales.
Esas sospechas han llevado a los representantes de CC.?OO. y de la CIG en el comité a presentar una denuncia ante la Inspección de Trabajo. Pero, al parecer, la reducción de gastos prevista afectará a toda la compañía y no solo implicará tocar el capítulo de personal. Al ser preguntada por la denuncia de los trabajadores, la compañía se limitó a decir que está haciendo una revisión del plan de empleo, evitando así desmentir las sospechas del comité.
Paralelamente, la firma inmobiliaria continúa con su plan de afianzamiento internacional en aquellos países en los que está presente. Ahora busca socios inversores para poder acometer un macroproyecto urbanístico de unos mil millones de euros en Bucarest (Rumanía).
El anzuelo que ofrece la inmobiliaria es una revalorización de entre un 15 y un 20% a corto plazo, unas cifras que la empresa apoya en el crecimiento que está experimentando el mercado de las inversiones inmobiliarias en ese país, que se sitúa entre el 25 y el 35%. La iniciativa, bautizada como Bonaire Comunity City, estará compuesta por unas 7.600 viviendas que se levantarán sobre una superficie de 640.000 metros cuadrados. El complejo contará con edificios residenciales, grandes zonas comerciales y de ocio, edificios de oficinas, hoteles, espacios verdes y áreas educativas. En un principio, Martinsa-Fadesa prevé movilizar unos 200 millones de euros para comprar terreno y comenzar a ejecutar la primera fase de la idea. La compañía está desarrollando actualmente en Rumanía cuatro proyectos inmobiliarios que suman un total de 10.700 viviendas, repartidas entre Bucarest y Bacau.
Mercado internacional
El mercado internacional es el gran objetivo de la firma. Los cálculos realizados por sus técnicos apuntan a que entre el 45 y el 55% de los inmuebles comercializados durante este ejercicio estarán ubicados en terceros países. Los problemas que atraviesa el mercado inmobiliario doméstico ha empujado a las compañías del sector a poner los ojos en los países del Este y en Sudamérica, donde el mercado no está tan saturado.