Hay días que marcan la trayectoria de un jugador. Salomão no pudo elegir uno mejor para hacerse mayor. Empezó la temporada pagando su inocencia: descaro para retar al rival que luego quedaba en nada. En los últimos partidos ya ni siquiera se atrevía a encarar. Ayer hizo temblar a todo el Celta. Oier gritó una y otra vez desesperado, reclamando una ayuda que nunca llegó y el extremo portugués le ganó siempre por velocidad o por regate. Además, por fin levantó la cabeza para combinar y puso varios centros buenos a los que le faltó rematador. Completó su gran actuación ayudando a Ayoze en la defensa hasta que tuvo que retirarse agotado.
Aranzubia nunca falla
No sufrió el portero el acoso de otros días, pero el Celta contó con hasta cuatro clarísimas ocasiones. Casi siempre apareció el meta para abortarlas. Sus perfectos pases en largo generaron además numerosas contras.
Laure, por fin
El mejor partido del lateral esta campaña (y de buena parte de la pasada). El rival se olvidó de las bandas y él lo agradeció incorporándose una y otra vez al ataque. Ayudó a Saúl con sus irrupciones por la derecha y hasta se coló un par de veces en el área céltica. En defensa también estuvo notable, beneficiado por la táctica visitante. Tapó un gol cantado de Bermejo y aunque sufrió cuando Herrera decidió apostar por los extremos, robó el balón que sentenció el choque.
Ayoze, el más acelerado
Si Aspas fue el agitador visitante por la vía de la testosterona, en el Dépor ese papel lo asumió Ayoze, enzarzado con De Lucas. Pudo haberse ido a la calle por su exceso de ímpetu. Cumplió en defensa.
Sobriedad en la zaga
A Colotto y Aythami les encantó el planteamiento de Herrera. El Celta creó un embudo frente a Aranzubia y la pareja de centrales ganaron casi siempre a sus oponentes.
Un centrocampista de verdad
Doce partidos sin imaginación en la medular y en el número trece apareció Juan Domínguez. El canterano demostró que el Dépor necesita alguien que sea capaz de desplazar la bola más allá de un par de metros y pueda desahogar a Valerón en las tareas creativas. Es muy probable que le falte capacidad para recuperar balones, pero ve el fútbol mejor que cualquiera de los dos pivotes que hasta ahora utilizó Oltra. Bergantiños cumplió a su lado en la función de coche escoba. La actuación de ambos centrocampistas va a poner difícil el regreso a Jesús Vázquez.
Saúl para olvidar a Guardado
Cada vez que México jugaba un partido, el Dépor era la primera víctima de los aztecas. Las ausencias de Guardado habían empobrecido notablemente el juego blanquiazul hasta ayer. Saúl ejerció de perfecto relevo del zurdo y demostró que está listo para disponer de más minutos. Bruno Gama apenas pudo dejar algunos detalles esperanzadores en el poco tiempo del que dispuso.
Siempre Valerón
Una gozada el Flaco. Entre él y Salomão destrozaron a la zaga celeste, que nunca supo como pararles. Sorprendentemente, el canario pudo recibir sin nadie encima y girarse para encontrar la mejor opción de pase. Aportó numerosos detalles de calidad y aguantó todo el partido sin desfallecer, ayudado en parte por su escasa participación en tareas defensivas. Eligió perfectamente el momento para presionar las salidas de balón del Celta y combinó con inteligencia con los extremos.
Riki amagó, Lassad golpeó
Aunque solo aguantó doce minutos sobre el campo, Riki demostró que su presencia es un enorme problema para cualquier zaga rival. Genera muchos espacios con sus desmarques a pesar de su falta de acierto en la finalización. Ayer sintetizó ambas cosas en el 1-0. Desbordó perfectamente para llegar solo al primer palo y luego falló en el remate, aunque propició el error de Jonathan Vila. Lassad ofrece justo lo contrario. Ni se le vio durante más de una hora hasta que enganchó un violentísimo disparo que significó el 2-1. En su única aparición, el tunecino dejó un tanto para la historia de los derbis.