Había anunciado su intención de denunciar al club ante la AFE para cobrar la importante cantidad que le debe
01 jul 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Pasó el 30 de junio y Sergio dejó de ser oficialmente jugador del Deportivo. Todo indica que el centrocampista no volverá a vestir la camiseta blanquiazul sobre el terreno de juego, pero, desde luego, aún tiene mucho que decir en los despachos. Después de nueve temporadas en A Coruña el club ha ido acumulando con él una importante deuda (algunos medios han publicado que el Deportivo debe a Sergio 2,4 millones de euros, aunque otros elevan esta cifra hasta los 5 millones) y el jugador se había manifestado dispuesto a denunciar su caso ante la AFE (Asociación de Futbolistas Españoles), en caso de que no se la saldase al término de su contrato.
Este venció ayer y ni el club ni el jugador anunciaron acuerdo alguno tras unas negociaciones que comenzaron el pasado verano, cuando el Deportivo optó por mantenerlo en la plantilla tras ejecutar una cláusula de renovación automática por una temporada más. Pero el año pasó y todo sigue igual. Es más, según Sergio, las posturas siguen alejadas. «De momento todo pinta más para rescindir que para continuar. O sea, yo voy a rescindir y hay que ver la forma en la que se hace», señaló. O sea, todo sigue igual que hace un mes, cuando el propio futbolista daba a Lendoiro dos semanas para que le pagase o arreglase su contrato.
El centrocampista, de 33 años, parecía decidido entonces a acudir a la AFE, que estableció el día de ayer como fecha tope para recibir las denuncias por impagos. Sin embargo, ni el sindicato de futbolistas, ni el propio Sergio, ni el Deportivo confirmaron su presentación. Así habló el propio jugador: «Repito que mi proyecto es más para salir del Dépor que para seguir en el Dépor, pero no voy a decir más, que si voy a AFE, que si no voy a AFE, eso no lo voy a contestar».
Reuniones
Hasta el penúltimo día el agente del jugador, Avelino González, y el Deportivo trataron de llegar a un acuerdo satisfactorio para las dos partes. Según trascendió, se reunieron dos noches consecutivas, pero ayer el representante, y padre del futbolista, se encontraba de nuevo en casa. La denuncia ante la Asociación de Futbolistas es la única forma que tiene Sergio de asegurarse el cobro de las cantidades adeudadas.
Desde el momento de su presentación pende sobre el club el castigo del descenso administrativo a Segunda B. Solo se salvaría si abona íntegramente la deuda, o si llega a un acuerdo de pago con el futbolista. Tiene de plazo hasta el 31 de julio.
Aunque la intención de Sergio era continuar en A Coruña y colgar las botas en el Dépor, el jugador es libre para escuchar ofertas de cara a la próxima temporada y apunta a comprometerse con un club extranjero. Formado en la cantera del Espanyol, llegó al Deportivo por 2.800 millones de pesetas (16,8 millones de euros) y se convirtió en el fichaje más caro de la historia del club.