Once segundos mataron al Lobelle

SANTIAGO

Kike forzó la prórroga cuando el equipo santiagués acariciaba la Supercopa y Vinicius sentenció en la prórroga

09 ene 2010 . Actualizado a las 14:26 h.

No hubo sorpresas en los cincos iniciales. Tomás de Dios se decidió por el que empieza a ser un clásico, sin la presencia de un pívot nato en la pista. Eduardo Sao Thiago, Duda, no pudo contar con Ciço, baja de última hora, y le entregó la titularidad a Saúl junto a Kike y a dos depredadores, Vinivius y Wilde.

Bastaron unos segundos para saber que el partido iba a ser muy distinto al del día anterior frente al Inter Movistar. El conjunto murciano no se conforma con esperar que aparezcan las genialidades de sus figuras. Domina todas las facetas del juego, incluso las más arteras, y va apretando al rival como una serpiente boa, hasta asfixiarla.

Pero enfrente tenía a un Lobelle que también enseña los dientes y, en cuanto se le presenta la ocasión, muerde. Como hizo Rafael en el ecuador del período inicial. Se fabricó sitio con un par de fintas y fusiló a Juanjo sin misericordia.

Con ese gol se llegó al descanso, y no hubo más por la buena actuación de los dos porteros, especialmente el del Lobelle. Carlos Barrón sostuvo a su equipo con intervenciones prodigiosas, incluso ante Wilde, probablemente el mejor jugador de la categoría en el mano a mano. Fue un muro que desquició a los jugadores murcianos. Sin sacarse ningún conejo de la chistera, llegaron con claridad y no encontraron la red.

Juanjo también paró lo suyo, sobre todo en un mano a mano con Pola que apuró hasta el límite y en un chut lejano de Aicardo en el que voló de palo a palo.

Los dos equipos se afanaron en la presión para tratar de dificultar la salida del balón. El Lobelle lo pasó peor cuando conicidieron en el banco Alemao y Rafael. Y vio como un par de errores de Rubi y Luis en las inmediaciones del área propiciaron dos de las oportunidades más claras del adversario. El ElPozo tampoco podía salir combinando con facilidad, pero no concedió ningún error de bulto.

Tras el descanso el partido empezó muy feo, porque en 55 segundos el Lobelle ya tenía tres faltas y poco después Wilde robó un balón, cedió a la derecha y Esquerdinha sorteó a Barrón para marcar el empate.

Después de la salida en tromba del ElPozo, el colectivo de Tomás de Dios se levantó la de la lona y acarició el gol por dos veces, en una precisa triangulación que abortó Juanjo y en un tiro a bote pronto de Eka que se fue alto.

Las posesiones empezaron a alargarse y el control del balón era de los murcianos, que tras igualar el partido recobraron la paciencia y entraron en una fase de mayor dominio.

Menos frescura

El Lobelle no tenía la frescura de piernas e ideas de la semifinal. Aun así, no dejó que su rival se sintiese cómodo y tampoco le perdió la cara al partido porque, de lo contrario, no se hubiese adelantado de nuevo en el electrónico, al aprovechar Leitao una gran diagonal certificada por Aicardo.

De nuevo el El Pozo tuvo que adelantar líneas y jugar en el escenario que menos le gusta, a remolque, sabiendo que no puede esperar el error. Y, además, con el cupo de las cinco faltas cubierto.

A 3:44 para el final Mauricio se enfundó la casaca de portero jugador y el Lobelle la del sufrimiento. Lo tapó todo y obligó a Duda a cambiar a Mauricio por Vinicius. A falta de once segundos Kike encontró un pasillo y forzó la prórroga. Poco antes los árbitros se inhibieron en un empujón de Mauricio a Rafael que pudo haber decantado el partido de otra manera.

Debió virar la suerte del Lobelle en el tanto de Kike, porque Juanjo detuvo un doble penalti a Eka a falta de cuatro minutos. Uno después, Vinicius se encontró un rechace de Barrón y no perdonó. Incluso el útimo tiro a puerta chocó en Leitao. Los dos merecieron la victoria, quizás fue demasiado castigo para el Lobelle.