Como central o mediocentro, Javier Garmendia ha cumplido en las dos temporadas en las que ha jugado en el Lugo. El equipo ya tiene entrenador, en la figura de Quique Setién, y ahora debe buscar jugadores. El vasco finalizó su vinculación con los rojiblancos, pero reconoce que le gustaría continuar. «No tengo contrato. Estuve dos años muy contento, y mi intención era seguir», dice desde su retiro vacacional en su casa de Irún.
Mientras descansa sin dejar de ver fútbol (está pendiente de la eliminatoria de ascenso a Segunda del Real Unión), medita sobre su futuro a la vera del Miño. «Hablé con Carlos [Mouriz] justo al terminar. Me dijo que estaban contentos conmigo, pero que tenían que ver un poco cómo iba a estar la situación económica», señala. Insiste en que, por «todo», le encantaría continuar en el club: «Estuve muy a gusto, ¡y ya no voy a hablar de lo bien que se vive en Lugo!».
El dinero, centro del debate
El capital se convierte en el eje del debate futbolístico en este verano que está por comenzar. «Van a ser unos meses muy largos», presume Garmendia. «Hay muchos clubes con problemas económicos. Por suerte, nosotros no los hemos tenido», añade. Con el mercado aún parado, no se cierra ninguna puerta. Lo que no parece factible es su regreso al Real Unión. «Ya estuve muchos años en el equipo, y nunca se sabe», dice, riendo.