Injusta y preocupante derrota del Deportivo en El Madrigal

DEPORTES

Llevó la iniciativa, cerró bien al Villarreal y se adelantó dos veces, pero tras el empate se vino abajo sin remedio

14 ene 2008 . Actualizado a las 17:20 h.

Lo volvió a hacer. Se adelantó en el marcador con todo el esfuerzo del mundo gracias a un penalti riguroso, y tres minutos después, regaló otro claro para desgracia propia y de todo el deportivismo. Por el momento, nadie como el Deportivo es capaz de fabricar una pifia tan mayúscula a partir de una jugada favorable. El parroquiano blanquiazul está a punto de alcanzar los máximos niveles de sadomasoquismo continuado de su historia reciente. Dos veces se adelantó en el marcador el Dépor ayer. Y terminó perdiendo en Villarreal (4-3). Nunca una derrota fue tan abultadamente injusta ni se resistió tanto, pero hay que ser muy fuerte anímicamente para no venirse abajo.

Después de poseer el balón en casa ajena y subirse a las barbas del quinto clasificado, todos los ataques infructuosos del Deportivo tuvieron premio desde los once metros. Cero a uno. Los de Lotina destapaban las vergüenzas del Villarreal y la resurrección parecía cercana. Pero tras media hora de juego, el suicidio colectivo era la opción más lógica. Otro grave error, penalti en contra y uno a uno. Así no se puede. No bajaron los brazos, cierto, los de Lotina. El descanso llegó con una desazón instalada en el corazón, un insalubre cóctel de enfado, rabia y esperanza fundada en el buen juego.

Pudo más la última en el inicio de la segunda mitad. El Deportivo salió igual que en la primera, creando sin definir, y el Villarreal respondía sin mucho peligro. Las complicaciones defensivas amarillas eran el clavo ardiendo al que se aferraron los blanquiazules. En una de ellas, a falta de media hora, la pelota se paseó por la frontal del área pequeña y Pablo Amo la empujó para el segundo.

Solo hizo falta esperar a los errores defensivos para confirmar que los partidos del Deportivo esta temporada son un continuo deja vu. Perdían la calma el Villarreal y su afición cuando Senna disparó de lejos sin demasiado peligro. Fabricio no supo resolver, la defensa tampoco y empate a dos: Nihat. Aún lo celebraban las gradas amarillas cuando el turco puso la puntilla con un bello gol, disparo cruzado inalcanzable para el guardameta debutante.

Lotina introdujo a Xisco, Bodipo y Verdú, pero era tarde. Ya no atacaban los coruñeses con demasiada fe cuando a Pablo Amo le señalaron un penalti más, con expulsión añadida. Y el Villarreal, deshauciado veinte minutos atrás venció sin méritos a un Dépor que no se hizo acreedor a tanto castigo. Guardado redujo diferencias en balde con el tiempo casi cumplido.

Los de Pellegrini llevaban desde el 11 de noviembre sin ganar en casa y se le atragantaban los equipos de la zona baja. El Deportivo se ha instalado justo en esa parte de la clasificación.