El Karpin firmó un excelente estreno en la Vuelta cimentado en la ilusión de sus corredores gallegos

M. F.

VIGO CIUDAD

24 sep 2007 . Actualizado a las 02:00 h.

El Karpin llegó como séptimo equipo a Madrid impulsado por su corazón gallego. La formación brilló en su estreno en la Vuelta y superó a escuadras ProTour. Y los destellos más brillantes vinieron a cargo de ciclistas locales. Ninguno de ellos había disputado una ronda española y se agarraron como nadie a su primera oportunidad para demostrar que la merecían.

Aunque otros partían con los galones, Ezequiel Mosquera se ganó el puesto de líder. La formación gallega tenía como uno de sus objetivos meter a un hombre en el top ten. Pero el de Teo superó las expectativas y acabó quinto.

Serafín Martínez abrió el grifo del protagonismo para el Karpin. El rosaleiro conquistó el maillot de la montaña tras formar parte de una escapada en Vigo y fue líder durante nueve etapas. Lógicamente, pagó el esfuerzo y su juventud con una retirada.

En la segunda etapa, con final en Compostela, se metió en la fuga del día Gustavo Domínguez. El porriñés intentó meterse en casi todas las aventuras de la carrera.

David García realizó un trabajo crucial en los Lagos, el lugar en el que Ezequiel Mosquera se ganó un puesto entre los mejores. A pesar de los minutos perdidos por su labor de gregario acabó en el puesto 23. «Mejoraba día tras día, he comprobado que puedo rendir en una carrera de tres semanas», indica el ciclista de Marín.

Gustavo César Veloso fue otro hombre clave para Mosquera. «Tuve dos días malos, pero estoy contento, he aportado mi granito de arena para que Ezequiel haya sido quinto, algo que ha sido muy especial. Estamos muy orgullosos. Hemos demostrado que somos un equipo y nos hemos hecho respetar en la carretera», asegura.

Álvaro Pino no disimula su satisfacción. «A la actuación de los corredores del Karpin le pondría un notable alto», indicó.

Los ciclistas se llevan un recuerdo imborrable de las etapas gallegas y de la fiesta de la última jornada. Y se sorprenden con la repercusión de la Vuelta. «Yo he hecho esto toda mi vida, pero hasta ahora nunca había tenido tanta difusión mi trabajo», dice García. Cuestión de oportunidades. Y de ilusión.