Echar balones fuera» y dejar en manos de Arteixo la responsabilidad de velar por que las supuestas empresas o puntos de los que emanan los malos olores que hace unos días afectaron a los vecinos de Arteixo, A Coruña y Oleiros no es la solución a un problema que se repite desde hace años. Así lo explicó ayer la alcaldesa socialista arteixana, Pilar Souto, en respuesta a la exigencia del Concello coruñés de que intervenga contra la fábrica de harinas cárnicas Ártabra, foco identificado por los técnicos de Medio Ambiente de A Coruña como causante de los malos olores.
La responsable del Gobierno local de Arteixo matizó que el problema de los olores no es un hecho puntual. Ambos ayuntamientos, añadió, llevan sufriendo durante mucho tiempo el hedor procedente supuestamente de Ártabra, la refinería de Repsol o el vertedero de Bens. «Todos tendremos que hacer algo», contestó la alcaldesa, al mismo tiempo que calificó la exigencia coruñesa de inoportuna e inadecuada porque «entrar en una guerra como esta es absurdo», ya que Arteixo ha tenido que soportar muchas veces los efectos del vertedero de Bens.
Lo que reconoció es que el problema de los malos olores es un asunto que, aunque no es competencia directa de las entidad local, el deber de la institución que representa es denunciar ante el Seprona las supuestas irregularidades detectadas en relación a una mala gestión de los hedores.
Medidas
Pero antes de optar por la denuncia, van a echar mano de la vía del diálogo. «Lo primero que haremos es hablar con los responsables de la empresa. Podemos admitir que, por un hecho puntual, se haya podido producir una emanación de mal olor como la del otro día, pero no vamos a admitir que el resto del verano continúe el hedor», aseguró la alcaldesa.
Pero pese a las declaraciones de los técnicos coruñeses en relación a la procedencia de los malos olores, desde Ártabra negaron anteayer tener cualquier relación con ellos. Los responsables de la firma ubicada en el municipio arteixán emplazaron a la administración local coruñesa a «poner sus argumentos sobre la mesa y a probar que ellos son el foco». En este sentido, aseguraron que la compañía tiene «la mejor tecnología» para controlar ese tipo de escapes pestilentes.
El mecanismo utilizado por la empresa ubicada en el entorno del puerto de Suevos es un proceso por el que las corrientes de gases con olores molestos son tratados a una temperatura de 850 grados centígrados durante un tiempo estimado de unos dos segundos. Junto a ello, también cuentan con un protocolo de actuación en materia de olores que está en marcha las 24 horas del día y que cuenta con un método de medición de vientos, que son los que acaban arrastrando los olores en uno u otro sentido.
Ayer, más olores
El hedor volvió a notarse ayer en diferentes zonas de la ciudad y algunas zonas del territorio arteixán. Vecinos de los Mallos, Cuatro Caminos, Los Rosales y el Ventorrillo se quejaron de que los malos olores volvieron a inundar los barrios en los que residen. Y la pestilencia se prolongó durante buena parte del día, según denunciaron. En determinados momentos, las emanaciones malolientes alcanzaron, incluso, determinados puntos del centro urbano coruñés.