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Los concellos están inmersos en la evaluación de los daños causados por el ciclón del 23 de enero
10 feb 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Desde mediados de enero, el mal tiempo no abandona la comarca. Al igual que ocurrió en el resto de Galicia, la peor situación se vivió la noche del 23 de enero y la madrugada del 24, cuando el ciclón Klaus , con vientos de 140 kilómetros por hora, barrió la península barbanzana arrancando árboles de raíz y llevándose consigo las cubiertas de varias instalaciones públicas, como la del pabellón Rosalía de Castro de Noia. Otras infraestructuras, como las casas de cultura de Lousame, Outes y Porto do Son, o los pabellones deportivos de Carnota, Mazaricos, Muros y Outes, quedaron muy tocadas y la sucesión de vendavales no hace más que amenazar unas instalaciones públicas que están notablemente dañadas.
De hecho, el concejal carnotano Manuel Brea explicaba ayer que el polideportivo municipal no puede usarse porque se filtra agua dentro, lo que supone un riesgo para los deportistas. Las competiciones tienen que desarrollarse en el de Pedra Figueira y, como es insuficiente, ha sido necesario alquilar un local privado para la realización de algunas actividades.
Secar el agua
En Muros, un representante municipal explicaba ayer que cada día debe secarse el agua en la pista del polideportivo; y en Outes, el alcalde, Carlos López Crespo, no estaba muy seguro de que los tejados de la casa de cultura y del pabellón sean capaces de resistir muchas embestidas más: «Esperemos que a cousa non vaia a máis e no se filtre auga no interior porque mentres non deixe de chover non podemos plantexarnos ningún tipo de reparación», señaló.
Mientras los efectos del ciclón Klaus todavía son visibles y los baches se multiplican como polillas, nuevos temporales de viento y lluvia afectan a la comarca y continúan agrandando la lista de desperfectos.
Ayer por la tarde, el Grumir de Boiro tuvo que desplazarse a Cabo de Cruz porque la caseta utilizada por los obreros de una construcción se había volcado con el viento y amenazaba unas casas próximas. Los propios vecinos alertaron a los servicios de emergencia. Además, los equipos que se encontraban de guardia tuvieron que cortar árboles en Abanqueiro, junto al campo de fútbol, y en Bealo.
Por su parte, el Grumir de Noia retiró dos pinos en Taramancos y otro en el casco urbano. La Guardia Civil de Porto do Son hizo lo propio en la zona de Arnela.
Además, en la mañana de ayer se produjo un pequeño desprendimiento de tierra en uno de los taludes de la autovía que estaban siendo reparados por la constructora, a la altura de A Pobra. En ese tramo la circulación ya estaba restringida a un solo carril desde la pasada semana por las obras de contención que se llevaban a cabo.
Valoración
Por su parte, los concellos trabajan todavía en la evaluación de los destrozos causados por el Klaus . Hasta el momento, la cuantía de los daños en bienes públicos -caminos, edificios y alumbrado- supera los 1,3 millones de euros.
Sin embargo, está cantidad se verá incrementada porque los concellos de Porto do Son, Muros, Boiro y Ribeira no tienen calculado todavía el coste que tendrá la reparación de los desperfectos. En Ribeira solo se han cuantificado por el momento los correspondientes a reparaciones eléctricas, que rondan los cuatro mil euros.
Por el contrario, en municipios como Lousame, A Pobra y Noia todavía faltan por incluir en la lista las reparaciones de urgencia que fue preciso hacer, y las que aún están pendientes, en la línea de tendido eléctrico.