La obra más compleja de la autovía, el puente sobre la ría, ya está hecha

BARBANZA

Los carriles por los que no se circula tienen la última capa de rodadura y están pintados parcialmente

23 sep 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Con la autovía de Barbanza pasa lo mismo que con los niños. Si uno los ve a diario, da la impresión de que no crecen. Pero si tarda solo una semana en observarlos, se da cuenta de que su cambio es notable. Sin embargo, sobre todo ahora que las obras empiezan a dar la cara, no hace falta ni que pasen esos siete días para que los avances sobre el asfalto sean palpables. Además, hay infraestructuras que son como termómetros para medir el ritmo de la obra. Una de ellas es el puente que cruza la ría, la actuación más compleja de la carretera que, al fin, está completa, ayudando a que el trazado dé una imagen de casi listo para ser inaugurado.

Durante meses, pasar por el viaducto sobre el mar que hace de frontera entre Boiro y Rianxo no daba buena espina. Los avances eran mínimos, apenas había obreros en la zona y, aunque el tiempo iba pasando, los dos nuevos carriles no acababan de aparecer. Al preguntar a técnicos y políticos, las respuestas siempre eran las mismas: se trataba de la construcción más compleja de la autovía -de hecho, los demás puentes y viaductos llevan tiempo hechos- y para trabajar en ella había que tener en cuenta las mareas, los perjuicios que se le podían causar al marisqueo y un sinfín de asuntos más que dilataban los trabajos.

Ahora las cosas han pegado un giro de 180 grados. En las últimas fechas los operarios desembarcaron en ella, llegaron las vigas y esos dos carriles nuevos al fin empezaron a crecer. Tanto es así que fuentes cercanas a la obra confirmaban ayer que el puente está listo y solo a expensas de trabajos menores. Es decir, de que se aglomere para que los coches puedan pasar sobre él.

Otras referencias

Que se remate la infraestructura más compleja de la carretera tiene una carga simbólica importante. Pero, quien circule de Ribeira a Padrón, no solo encontrará esa referencia para darse cuenta de que los trabajos de la autovía enfilan su recta final. Una de las cosas que no pasa desapercibida a los ojos de ningún conductor es el hecho de que los dos carriles por donde aún no se circula -los que no pertenecían a la vieja vía barbanzana, sino que fueron hechos de nuevo- ya están pintados en numerosos lugares. Así ocurre, por ejemplo, desde Ribeira hasta Boiro, un tramo donde la señalización horizontal está lista y, lógicamente, la calzada ya tiene la última capa de rodadura.

Al ver que los trabajos avanzan, la pregunta que le surge a los conductores no es únicamente si la empresa adjudicataria dará una alegría a los barbanzanos adelantando los plazos de entrega de la obra -la previsión es que se abra a final de año-, sino si de ahora a la inauguración está previsto volver a cerrar el acceso provisional que rescató a los pilotos de la pesadilla de la AC-305. Y es que hay algo que está claro: los dos carriles por los que ahora se circula carecen de la capa de rodadura final, por lo que los obreros aún tienen que trabajar en ellos.

¿Se cerrará otra vez?

Sin embargo, y aunque desde la Xunta guardan un férreo silencio y ni siquiera les chivaron cosa alguna a los alcaldes, no parece que los barbanzanos vayan a volver a los infiernos de la vieja carretera comarcal. Lo más probable es que se aproveche que los dos nuevos carriles ya están prácticamente listos para que pasen los coches por ellos mientras se van aglomerando los otros. Nadie se atreve a dar fechas para esa circunstancia.

Sea como sea, y aunque oficialmente no se diga nada al respecto, quienes conocen bien cómo van los trabajos de la infraestructura viaria tienen clara una cosa: lo que falta por hacer en el trazado ya se pueden empezar a llamar pequeños detalles.