Barbanza dispone de una plaza en centros de día por cada 205 mayores

BARBANZA

Aumenta el clamor social a favor del incremento de las instalaciones asistenciales

31 may 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

La comarca cuenta con cuatro centros de día que, en total, disponen de 126 plazas para el cuidado, generalmente entre las 8.30 y 7.30 de la tarde, de adultos con algún tipo de afección física o psíquica que impide a sus familiares dejarlos solos mientras cumplen con sus obligaciones laborales u de otro tipo. Esta cifra es claramente insuficiente si se tiene en cuenta que en Barbanza, según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística, residen algo más de 26.000 personas con 65 años cumplidos. Esto significa que toca a una plaza por cada 205 mayores.

Es cierto que el hecho de haber traspasado la barrera de los 65 no significa en modo alguno que una persona no pueda valerse por sí misma, pero también es verdad que hay gente con menos edad que ya necesita atención de manera más o menos continuada. Por ejemplo, el usuario de menor edad del centro de día outiense tiene 62.

Los cambios en las familias, en las que cada vez es más frecuente que trabajen los dos miembros de la pareja, el envejecimiento de la población barbanzana y el hecho de que solo haya tres guarderías públicas en la zona hace que, para muchos ciudadanos, se haga muy cuesta arriba atender a los mayores y pequeños a su cargo.

Prestaciones

Por este motivo, cada vez son más las entidades, incluso ciudadanos particulares y grupos políticos, que reclaman el incremento de las instalaciones del ámbito de los denominados servicios sociales: escuelas infantiles, residencias, más personal de ayuda a domicilio y, por supuesto, centros de día.

Entre quienes llevan años dando la batalla con este asunto se encuentra la presidenta de Amas de Casa de Ribeira, Magdalena Bringas, quien no duda en afirmar: «Para este municipio es una necesidad prioritaria».

Solo cuatro municipios: Boiro, Carnota, Porto do Son y Outes poseen centros de día.

En Ribeira existe una entreplanta acondicionada, que no se sabe cuándo entrará en funcionamiento porque carece de ascensor y existen dificultades para instalarlo, en la que está previsto atender a enfermos de alzhéimer.

En Muros hay un proyecto, que solo está pendiente de contratación para habilitar una instalación en el antiguo centro de salud. Tendrá dos unidades, una de quince plazas, específica para personas con alzhéimer, y otra de cuarenta, según explicó el concejal de Servizos Sociais, Miguel Prado.

Diversos gobiernos locales, como es el caso del rianxeiro y el pobrense, también tienen en su agenda de prioridades la construcción de prestaciones de este tipo. En el caso pobrense, Vicepresidencia ya dio el visto bueno al terreno, pero en el rianxeiro todavía habrá que salvar algunos trámites.

Así las cosas, ciudadanos con personas dependientes a su cargo tienen que hacer juegos malabares para dejarlas al cuidado de alguien. Hay barbanzanas que no traspasan la barrera de los 30 años y que no están en situación de dejar su empleo, lo que les obliga a contratar por horas a cuidadores que cada mes se llevan el 50 o el 60% de sus sueldos. El resto del salario, en muchos casos, va destinado al pago de la hipoteca.

También hay mujeres mayores cuyos maridos necesitan vigilancia continuada y que, cuando tienen que ir al médico, recurren a la vecina para que lo atienda. Los hijos trabajan y, tal y como está el mercado laboral, hay que tener una razón muy justificada para pedir la mañana libre. Las historias individuales son numerosas y la realidad solo la conoce quien debe sufrirla a diario.