Tramita un proyecto que solo permitirá fondear a los marineros
10 ago 2011 . Actualizado a las 12:03 h.Hay quien ha bautizado al islote Areoso como el Caribe arousano. Su arena fina y brillante y sus aguas transparentes han hecho a este pequeño territorio del Concello de A Illa merecedor de este calificativo; pero ese atractivo tiene sus puntos negativos: sus playas son muy codiciadas por los bañistas que pueden disponer de una embarcación para acceder a ellas, y esto hace que en verano cobije a más visitantes de los que la fragilidad de este entorno puede soportar. Conscientes de ello, el Concello de A Illa y la cofradía -alertada por los daños que esa saturación puede provocar sobre los bancos marisqueros que circundan el islote- iniciaron hace algunos meses gestiones para lograr poner coto a las visitas incontroladas a la zona. El resultado ha sido un proyecto de orden que la Consellería do Medio Rural ha elaborado y que se somete ahora a información pública.
Esta norma regulará el marco preventivo con el fin de eliminar los factores de perturbación que amenazan la conservación del islote y de sus aguas, evitando que sus ecosistemas continúen degradándose. Incluye una serie de medidas estarán operativas de forma provisional, en tanto la Xunta tramita la aprobación del plan director de la Red Natura 2000, en la que está incluido el islote arousano.
La consellería argumenta, para justificar este régimen preventivo, que al islote Areoso acceden muchos barcos con visitantes que atracan en sus arenales, una práctica que supone un impacto sobre el complejo de dunas de la isla, que precisamente es uno de los valores que debe conservarse.
Esta es la razón de que la normativa que se está tramitando establezca una zona restringida para los barcos a motor, que deben atracar a cierta distancia del islote, utilizando después sus usuarios embarcaciones de remo. Disposiciones estas, en todo caso, que no afectan a las embarcaciones de carácter profesional dedicadas a la pesca o al marisqueo cuando estén estas, como es natural, desarrollando su trabajo. De hecho, fueron los propios marineros los que colocaron las balizas para indicar la zona a la que no puede accederse.
Las normas, que estarán a exposición pública durante un mes para que quien lo desee pueda presentar alegaciones, establecen también que dentro del área de regulación que la disposición delimita no podrá navegarse a una velocidad superior a tres nudos, y solo se permitirá la navegación y varada de embarcaciones con una eslora inferior a cuatro metros, salvo las de marisqueo que estén faenando, las dedicadas a salvamento marítimo y las adscritas a las fuerzas de seguridad.
Del mismo modo, se establece la prohibición de alterar o destruir la vegetación natural o los animales silvestres, la presencia de animales de compañía, la extracción de arena, verter residuos, acampar, hacer fuego e incluso emplear radios o megáfonos que perturben la tranquilidad de la fauna.