Una de las dos grúas fue desplazada por un temporal en enero y no funciona porque nunca ha sido reparada
07 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Si el futuro de la plantilla de Contenemar Galicia y su filial en Vilagarcía, Tercovi, ya era complicado desde que en octubre la terminal arousana perdió su autonomía de gestión, el concurso de acreedores al que la familia propietaria del grupo naviero acaba de recurrir convierte su presente en el presagio de un desastre. La situación concursal de la compañía continúa sumergida en un mar de confusión, puesto que el expediente que siguen los Juzgados de lo Mercantil de Madrid no será tramitado hasta septiembre, una vez finalizado el período de vacaciones. A falta de certezas oficiales, lo único que los trabajadores de las instalaciones vilagarcianas conocen es lo que el director de Tercovi les ha podido transmitir: que la intención de la cúpula central es despedir a la mitad del personal.
Actualmente son diez las personas que prestan sus servicios en la terminal de contenedores del Puerto de Vilagarcía, después de que la compañía rescindiese el contrato de otros seis operarios. Cinco de ellos realizan trabajo de oficina bajo la firma Contenemar Galicia, mientras que los otros cinco están contratados por Tercovi y se encargan de hacer funcionar las instalaciones en sí. A ellos se unen dos chóferes, que también están en plantilla. Pues bien, la dirección del grupo pretende que su número se reduzca a tres empleados en cada uno de los dos ámbitos. Algo que desde el punto de vista práctico comprometería gravemente la operatividad de la central, advierten los afectados.
A todo ello se une la inmensa nómina de impagos que arrastra la naviera. A sus empleados les adeuda dos de las cuatro mensualidades pendientes que desataron la huelga indefinida de julio. A la Autoridad Portuaria de Vilagarcía le debe cerca de un millón de euros por utilización de muelles y ocupación de dominio público. Una de las dos grúas con las que opera la terminal fue desplazada por un temporal en enero. Ocho meses después sigue sin funcionar porque la empresa, que ni siquiera ha satisfecho sus últimos recibos de teléfono, nunca la reparó.