Casi 2.500 vigueses expulsados en un año de su piso o negocio por impago

VIGO

La crisis está a punto de doblar las ejecuciones de bienes o desalojos de deudores respecto al 2006

03 ene 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

El número de vigueses que han perdido su piso o negocio por impago se ha disparado en el 2009 hasta alcanzar cifras récord. En el 2006, cuando la burbuja inmobiliaria estaba a punto de estallar, el Servicio Común de Notificaciones y Embargos efectuó 1.424 acciones contra morosos que no pagaban el alquiler del piso o empresarios que no pudieron afrontar las deudas para mantener su negocio. Tres años después, estos lanzamientos han aumentado un 73% hasta alcanzar los 2.465 casos, o lo que es lo mismo, casi siete embargos y desahucios al día. Desde hace unos meses, la comisión judicial realiza dos servicios semanales, el doble que en el 2008.

Los afectados son deudores que no pueden pagar las rentas de alquiler de su domicilio y el dueño pide al juez que los desaloje. En muchos casos, una vez que reciben la notificación del desahucio, los inquilinos morosos optan por marcharse voluntariamente para tener tiempo de hacer la mudanza con calma.

Los más recalcitrantes se niegan a marcharse hasta que una comisión judicial, acompañada de un cerrajero, le expulsa del inmueble con lo puesto y cambia la cerradura. Algunos son conocidos como profesionales por la policía, que se los encuentra en un desalojo tras otro. Siguen el mismo modus operandi, pagan el alquiler unos meses para que el casero se confíe y luego ponen excusas y no vuelven a pagar a sabiendas de que tardarán casi un año en ser desalojados.

La nueva ley que acaba de entrar en vigor y que ha sido bautizada como Desahucio Exprés agiliza la expulsión de los arrendatarios si no pagan al casero los meses adeudados. En la práctica, echar a un inquilino moroso requería un proceso judicial de ocho meses.

El otro sector afectado por los lanzamientos de embargo son los empresarios. A mediados de año, los expertos calculan que 1.200 empresarios vigueses fueron desalojados por orden judicial de sus locales por impago de las rentas o por múltiples deudas. El servicio de notificación embarga los bienes o cuentas bancarias de un negocio. A veces, al llegar al local, descubren que la tras la fachada de un aparente negocio solvente descubren «todo aire», lo que se conoció en los años de la burbuja financiera e inmobiliaria como chiringuitos. «Muchas empresas se metieron en deudas que ahora no pueden pagar», comenta un experto.

Los embargos de pisos también han aumentado. Los juristas afirman que en 2009, las entidades financieras presentaron más de 200 peticiones de ejecución para embargar los pisos de los clientes que dejaron de pagar las cuotas de la hipoteca. En el 2006, solo hubo 80 demandas.