LA GRAN FIESTA DEL CINE
Un equipo antiterrorista vigiló el Kodak Theatre y se cerró el espacio aéreo de Los Angeles durante todo el día Las habituales medidas de seguridad de una ceremonia como la de la entrega de los Oscar se han visto extremadas este año. La larga sombra de los ataques del 11 de septiembre produce inquietud en numerosos sectores de la vida en Estados Unidos, y el cine no es una excepción. Policía y equipos antiterroristas tenían la misión de velar por las estrellas que se dan cita en la gala. Dos premios diametralmente opuestos calentaron el ambiente antes de los Oscar: los Espíritu Independiente, que distinguieron a Sissy Spacek y «Amelie», y los «Razzies», los galardones que se otorgan a los peores del cine del año; son los anti Oscar.
REDACCIÓN