Una calle y un árbol recuerdan el paso del escritor padronés por una ciudad que frecuentó en sus libros y en sus veraneos Viajó con la pluma al «balcón del mar», como llamaba a la ciudad, y también lo hizo al estilo Alcarria: paso a paso. Las pisadas coruñesas del Nobel gallego sonaron en Ciudad Jardín y en el Cantón Pequeño, donde vivió; en las tascas de Los Olmos y en los prostíbulos del Papagayo, que frecuentó; en la antigua librería Arenas, en la que ejercitó la muñeca. La pierna, la diestra, la forzó en el estadio de Riazor, donde realizó un estiloso saque de honor que aplaudió Cruyff. Cela deja en A Coruña huella escrita, andada y plantada, pues en el pazo de Mariñán se alza un boj que el escritor, pala en mano, calzó a la tierra de Bergondo.
RUBÉN VENTUREIRA