Un Nobel asomado al «balcón del mar»

RUBÉN VENTUREIRA A CORUÑA

A CORUÑA

CÉSAR QUIAN / BLANCO / XURXO LOBATO

Una calle y un árbol recuerdan el paso del escritor padronés por una ciudad que frecuentó en sus libros y en sus veraneos Viajó con la pluma al «balcón del mar», como llamaba a la ciudad, y también lo hizo al estilo Alcarria: paso a paso. Las pisadas coruñesas del Nobel gallego sonaron en Ciudad Jardín y en el Cantón Pequeño, donde vivió; en las tascas de Los Olmos y en los prostíbulos del Papagayo, que frecuentó; en la antigua librería Arenas, en la que ejercitó la muñeca. La pierna, la diestra, la forzó en el estadio de Riazor, donde realizó un estiloso saque de honor que aplaudió Cruyff. Cela deja en A Coruña huella escrita, andada y plantada, pues en el pazo de Mariñán se alza un boj que el escritor, pala en mano, calzó a la tierra de Bergondo.

17 ene 2002 . Actualizado a las 06:00 h.

El escritor y el alcalde Liaño Flores descorren la bandera española que cubría la placa. Suena el himno nacional. Queda inaugurada la ronda Camilo José Cela. Es el 25 de julio de 1976. A los postres, el autor de La colmena recibe la antigua placa de la calle Papagayo. Muy lejos del barrio chino queda esa vía. Le habría agradado más, y así lo dijo el Nobel, que su nombre luciese en algún rincón del Papagayo. Que frecuentó esa zona lo acredita Paco Pamela, camarero del desaparecido bar Canosa. Este mito del barrio chino recuerda las noches salvajes de Cela: «Su favorita era la Casa de la Apacha, que tenía un gran trono en el salón». Más, mucho más, pisó la librería Arenas. «Vino muchos veranos a firmar ejemplares», recuerda Manuel Arenas, actual propietario del negocio. El padre de éste, Fernando, y Cela eran íntimos amigos. «Camilo le encargaba libros sobre temas gallegos que no podía conseguir fuera». «Cónsul en La Coruña», le llamaba el autor al fallecido librero. También hizo migas con el joven Manuel. «Cuando me firmó El cipote de Archidona me dijo que lo leyese con atención para que fuese aprendiendo lo que era la vida». Recuerda otra anécdota: «Una vez le fui a llevar unos libros a un hotel y me recibió totalmente desnudo. Me quedé asustado. Cela era muy natural», relata divertido Manuel. Saque de honor Tras ganar el Nobel, continuó siendo un visitante habitual. En 1991 recibió la Medalla de Oro de la Provincia, realizó en Riazor el saque de honor del partido contra la droga celebrado en 1996, plantó un árbol en el pazo de Mariñán en 1999... Visitó por última vez la ciudad -de la que es hijo adoptivo- en julio del 2001. Firmó un convenio con la Diputación para financiar la fundación que lleva su nombre, presentó la primera novela de Marina Castaño y recibió el premio Casino del Atlántico. «Soy el gran deudor de Galicia», dejó dicho.