Un millar de pescadores y 14.000 voluntarios de Vigo, Val Miñor, A Guarda y O Morrazo están listos para intervenir Es cuestión de horas. El vertido del Prestige avanza empujado por el viento hacia la costa, en donde más de 15.000 personas tejen una gran red humana para atajar, en la medida de lo posible, el impacto del fuel sobre las playas.
Tres semanas después del hundimiento del petrolero, los municipios de Vigo, O Morrazo, Val Miñor y A Guarda se disponen a afrontar, cada uno con sus medios, la llegada de la marea negra.